

La inflamación crónica del intestino y del tubo digestivo supone, además de molestias y malestar, la aparición de la apertura de la barrera inmunológica intestinal dando lugar a inflamaciones no solo digestivas si no también en el resto del organismo.
Hoy en día las enfermedades inflamatorias digestivas y no digestivas son posiblemente uno de los motivos más frecuentes de acudir a consulta. El vínculo entre ambas inflamaciones pasa por una disfunción en la microbiota y en la permeabilidad del intestino, lo que da lugar a la activación de estrategias inmunológicas de forma permanente.
Las causas de dicha permeabilidad tienen que ver con muchos factores bioquímicos, pero también con factores endocrinos y nerviosos. En este post queremos daros algunas de las pautas para mantener el intestino desinflamado:
- Evita las cantidades elevadas de gluten, harinas, almidones y azúcares.
- Modula el consumo de alcohol.
- Retira los estimulantes.
- Reduce el estrés. Introduce diariamente una actividad que permita al sistema nervioso salir de la rutina de tensión.
- Muévete y haz ejercicio entre comida y comida.
- Introduce fuentes de omega 3, vitamina D y Magnesio en la alimentación diaria.
- Consume pequeñas cantidades de fermentos como el Chukrut o la kombucha.
- Introduce buena variedad de verduras, especias y grasas saludables como aceite de oliva, aguacate o coco.
- Regala al intestino horas de descanso sin trabajar alargando el espacio entre comidas principalmente por la noche.
Estas pautas generales deben convertirse en rutinas para lograr ganar vitalidad y así tener la suficiente capacidad de adaptación que nos permitan llevar una forma de vida flexible donde el organismo pueda convivir adecuadamente en el contexto en que cada uno está.

