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EL RETINOL Y EL VERANO

El retinol es una forma de vitamina A, en concreto es la vitamina A que por lo general proviene del reino animal. Es la forma más biodisponible para nuestro organismo porque ya se ha encargado un animal de hacerla de fácil asimilación y, en los últimos tiempos, se ha convertido en un ingrediente clave en muchos productos para el cuidado de la piel debido a sus propiedades antienvejecimiento y su capacidad para mejorar la textura y el tono de la piel. Sin embargo, su uso durante el verano requiere precauciones adicionales debido a su capacidad para sensibilizar la piel a la luz solar.

¿Qué es el retinol?

El retinol es un tipo de vitamina A que promueve la renovación celular, lo que significa que las células muertas de la piel se desprenden más rápidamente para dar paso a células nuevas y saludables y la producción de colágeno.

Se utiliza comúnmente en tratamientos para reducir la apariencia de arrugas, manchas oscuras y otros signos de envejecimiento. También puede ayudar a tratar el acné y mejorar la textura de la piel.

Esto puede resultar en una piel más suave, uniforme y de aspecto más joven. Sin embargo, este proceso también puede hacer que la piel sea más sensible y vulnerable a factores externos, especialmente a la luz solar.

Retinol y sensibilidad al sol

Uno de los principales efectos secundarios del retinol es el aumento de la sensibilidad de la piel a los rayos ultravioleta (UV). Esto se debe a que el retinol puede hacer que la capa más externa de la piel se vuelva más fina, reduciendo la protección natural contra los daños del sol. El uso de retinol sin protección solar adecuada puede resultar en quemaduras solares, hiperpigmentación y otros daños cutáneos.

Precauciones al usar retinol en verano:

  1. Aplicación nocturna: Se recomienda aplicar productos con retinol por la noche para minimizar la exposición directa al sol.
  2. Protector solar: Durante el día es esencial usar un protector solar de amplio espectro con un SPF de al menos 30 para proteger la piel de los daños UV.
  3. Hidratación: El retinol puede causar sequedad y descamación. Usar un buen humectante puede ayudar a mantener la barrera de hidratación de la piel.
  4. Inicio gradual: Si es la primera vez que usas retinol, comienza con una concentración baja y aumenta gradualmente para permitir que tu piel se adapte.
  5. Descanso: Considera darle a tu piel un descanso del retinol durante los meses de verano o reducir la frecuencia de uso.

Alternativas al retinol en verano

Para aquellos que prefieren evitar el retinol durante el verano, hay alternativas que pueden ofrecer beneficios similares sin aumentar la sensibilidad al sol. Por ejemplo, tomar carotenos en suplementación y en alimentación o alimentos ricos en pigmentos naranjas, amarillos, rojos o verde oscuro.

Como conclusión podríamos decir que el retinol es un componente poderoso en el cuidado de la piel, pero su uso en verano requiere precauciones adicionales para evitar daños solares. Aplicarlo por la noche, usar protector solar, y mantener una buena hidratación son pasos clave para aprovechar sus beneficios sin comprometer la salud de la piel. Para quienes buscan alternativas, el consumo de carotenos en alimentación o suplementación, son opciones viables que pueden integrarse en la rutina de cuidado de la piel durante los meses más soleados.

 

Por Andrea Bretones

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Verano, insectos y picaduras

Ya llega el verano y con él la exposición al sol y las temidas picaduras de insectos como avispas, abejas, mosquitos. Muchos somos los que tenemos esa preocupación y más bien obsesión con que no te piquen y, en el caso de que lo hagan, que la reacción en nuestro cuerpo sea la más suave posible.

¿Pero tenemos claro lo que tenemos que echarnos una vez nos han picado? ¿Será mejor vinagre o amoníaco? ¿Da igual el tipo de picadura que sea? En este artículo quisiera poner un poco de luz ante esto.

En el caso de la abeja, el veneno lo aloja en un saquito. Es importante no apretar el saquito para no introducir el veneno en la piel. Habría que desprender el saco y la lanceta con una aguja. Si el aguijón está clavado, habría que quitarlo raspándolo hacia fuera con el borde de una tarjeta de crédito o similar. Su veneno es ácido, con lo que el remedio que deseemos aplicar debería ser de un pH contrario, por lo que es recomendable aplicar una compresa con una disolución alcalina (bicarbonato sódico, amoniaco, o agua de mar) para neutralizar o bien una pasta hecha con bicarbonato y agua y dejar que seque.

Vamos con el caso de la avispa. Lo primero que debemos hacer es extraer el aguijón. Seguidamente aplicar una compresa con una sustancia ácida (vinagre) y agua fría al 50% para neutralizar el veneno. También recomiendo para extraer el veneno emplasto de arcilla. Otra alternativa es echar diretamente zumo de limón o de tomate encima de la zona afectada.

En el caso de los mosquitos que no inyectan veneno y es su propia saliva lo que hace reacción con nuestro cuerpo, lo primero que hay que hacer es lavar la zona para retirar la saliva y después tenemos varias opciones. Un es cubrir con pasta de dientes la zona, otra echar amoníaco o también aplicar hielo.

¿Y qué ocurre en el caso de las medusas? La cosa se complica un poco. Son muchos los consejos que están en la tradición popular, algunos de los cuales pueden empeorar y mucho la situación. Así, por ejemplo, no aconsejo orinar, ni limpiar con arena. El vinagre y el amoníaco puede empeorar la herida, ya que cada medusa tiene su veneno con características distintas. Es decir, hay medusas con veneno pH ácido y otras alcalino. Por este motivo, si no conoces la medusa, puedes equivocarte. Si tienes suerte con la especie, algo de vinagre pude que ayude o urea en alta concentración (no orina).

En el Mediterráneo existe una especie de medusa, la Pelagia Noctiluca, cuya picadura puede empeorar por el tratamiento con vinagre. En este caso lo recomendable sería amoníaco rebajado al 50%. No obstante, el vinagre resulta de utilidad para otras medusas comunes en las costas españolas.

Una vez que te hayas librado de la medusa con vinagre y pinzas (o alguna urea súper concentrada), aplica calor a la lesión. Es posible que tu sensación sea de querer que el hielo enfríe la ardiente herida, pero es el calor realmente el que reduce la actividad del veneno, por lo que terminarás con menos daño a largo plazo.

Esperemos que este verano sea tranquilo en cuanto a picaduras se refiere y, en el caso de tenerlas, pues que estos consejos os puedan aliviar.

Por Juan Carlos Gálvez