Publicado el Deja un comentario

Los enemas de limpieza: Historia, virtudes terapéuticas y su lugar en la salud natural e integrativa

enemas de limpieza

Los enemas aparecen en los relatos médicos más antiguos y se repiten en distintas culturas porque responden a una necesidad humana constante: aliviar el estreñimiento, modular síntomas digestivos y restaurar el orden corporal.

Varias síntesis históricas señalan que los textos egipcios ya describían prácticas evacuantes y el valor ritual/higiénico del intestino, incluido el rol del famoso “guardián del ano” como especialista de la corte. Una de las grandes fuentes sobre medicina egipcia es el Papiro de Ebers, conservado en la Universidad de Leipzig.

enemas de limpieza

En la Europa moderna, el “clyster” (enema) llegó a ser una práctica extendida en élites. Incluso se popularizó la idea de que Luis XIV recibió miles (o más de 2.000) enemas, reflejando cómo una intervención terapéutica podía convertirse también en moda sanitaria.

Ahora bien, que algo sea antiguo no lo vuelve automáticamente bueno, pero sí indica que el enema ha sido una herramienta repetitiva para un problema recurrente: el intestino bloqueado y la necesidad de limpieza interna.

Un enema de limpieza es la introducción de un líquido en el recto o, según tipo/volumen, en parte del colon para provocar evacuación y limpieza de la zona. En la práctica clínica moderna, se usa sobre todo para:

  • aliviar estreñimiento rebelde,
  • preparación intestinal para procedimientos,
  • como vía de administración local de medicación en algunas enfermedades.

Beneficios de la administración de enemas

enemas de limpieza

La ventaja más evidente es que actúan localmente y con rapidez. El líquido hidrata y ablanda heces, distiende el recto y activa el reflejo de evacuación. Es una intervención usada por muchas personas para el estreñimiento que no mejora con otras medidas.

En cuadros como impactación fecal (acumulación de masa de heces) el uso de enema de agua tibia para ablandar y lubricar el bolo fecal (a veces se requie

ren varios) como parte del tratamiento es una medida muy importante. En estos casos se suele manejar los enemas de aceite mineral.

Para algunas personas, un enema bien utilizado puede ser un rescate puntual que evita forzar, pujar de más o vivir días con malestar.

 

Además del efecto mecánico de limpieza, el enema también se convierte en una vía terapéutica con respaldo fuerte. Existen enemas de ciertos medicamentos como los de mesalazina o de corticoides, que se usan para proctitis y colitis. Los enemas de plantas medicinales antiinflamatorias son una vía de administración muy interesante porque llevan los principios activos directamente a la mucosa inflamada.

Dentro de la medicina natural, el atractivo del enema suele estar tanto en la sensación inmediata de descarga, en el alivio de distensión o pesadez asociada al estreñimiento, como en la idea de restaurar ritmo intestinal. Pero también es importante su acción directa sobre parte del colon donde se puede intervenir con este método para desinflamar, desintoxicar y calmar este tejido.

Algunos ejemplos de tipos de enemas son los siguientes:

  • Enemas emolientes y “mucilaginosos” (suavizantes)

Buscan calmar irritación de la mucosa y facilitar el paso de heces sin estimular demasiado el intestino. Un ejemplo es el Olmo resbaladizo (Slippery elm / Ulmus rubra), malvavisco o linaza.

  • Enemas calmantes/antiinflamatorios suaves (digestivo–nervioso)

Por ejemplo la Manzanilla (Matricaria chamomilla) y, en herbolaria europea, también caléndula y milenrama son las protagonistas más reconocidas para aplicar en enemas.

  • Enemas astringentes (para “humedades”, diarrea, sangrado leve)

Tradicionalmente se usan plantas ricas en taninos (p. ej., corteza de roble, hamamelis, etc.) con la intención de astringir “cerrar” tejidos abiertos.

  • Enemas carminativos (para gas y distensión)

Las plantas carminativas (p. ej., hinojo/menta en tradición herbal) se usan para molestias de gas y exceso de meteorismo.

Además de estos existe bibliografía antigua que habla de la preparación de enemas de aceites, jabón e incluso enemas de humo de tabaco que se utilizaban como antiparasitarios.

enemas de limpieza

¿Cómo preparar un enema antiinflamatorio?

La forma histórica de preparación es muy sencilla:

  • Usar una infusión o decocción de manzanilla muy colada
  • Esperar a que la temperatura del preparado sea tibia
  • Poner el preparado en un pera o cánula de irrigación
  • Administrar lentamente y retener el líquido unos 30 segundos antes de expulsarlo.

 

Es importante recordar que esta práctica es segura, pero es invasiva. Si existe patología intestinal debes consultar con un profesional antes de aplicarlo. No obstante, históricamente el enema ha sido una de las grandes herramientas de la medicina. En un enfoque natural e integrativo puede ocupar un lugar valioso cuando se entiende que es sólo un método local, efectivo y, en ciertos casos, terapéuticamente imprescindible.

Publicado el Deja un comentario

EL CAMINO DE VUELTA AL EQUILIBRIO

equilibrio sistema

Cuando hablamos del sistema neuro-endocrino, solemos pensar en un primer momento en el funcionamiento y el intercambio de información entre los sistemas nervioso y endocrino. Sin embargo, no son sistemas aislados, también hay conexiones e interacciones con otros sistemas, como por ejemplo con el digestivo.

equilibrio sistema

En la mujer, además, cada mes un complejo baile de hormonas se desencadena multiplicando así la posibilidad de que este equilibrio entre sistemas se vaya al traste, pese a que la naturaleza suele tender a la homeostasis.

Existen muchos agentes externos al organismo que contribuyen a su desequilibrio, como los disruptores endocrinos, presentes en innumerables sustancias que son hoy habituales (como plásticos o productos cosméticos o de limpieza) y que consumimos por falta de información y de legislaciones laxas por diversos intereses.

Necesitamos conocer en profundidad el abanico de posibilidades que tenemos a nuestra disposición para ejercer un impulso regulador en nuestra naturaleza. Es importante ordenarnos y crear hábitos saludables con herramientas que no contengan un efecto adverso de partida.

Algunas de las herramientas que nos brindan conocimiento de nuestro organismo son la nutrición consciente, el uso de plantas reguladoras que contienen una clara conexión biológica con nuestro organismo, hacer ejercicios como el yoga o aprender las dosis mínimas que impulsan la autorregulación como, por ejemplo, de oligoelementos y homeopatía.

Todo esto puede hacer que encontremos nuestro camino de vuelta, recuperando el poder de promover nuestra autorregulación y comprender que sí podemos ejercer una influencia en nuestra homeostasis.

En el caso de las mujeres y su sistema hormonal, tenemos varios instrumentos a nuestro alcance para cortar influencias que han desequilibrado su libre funcionamiento. No tenemos que asumir que no existan otras posibilidades de tratamiento y, mucho menos, aceptar que inevitablemente las cosas sólo pueden ir de mal en peor.

Un ejemplo muy claro es el uso de la homeopatía cuando se encuentran hiperplasias en tejidos, como los miomas, quistes etc. En estas ocasiones la homeopatía emplea la cepa Thuya en distintas diluciones, según sea el caso, con resultados muy efectivos.

Los Dres. Banerji en un estudio que presentaron de patologías tratadas con homeopatía, dan este remedio en todos los casos de tumoraciones e hiperplasias como base de partida. también acuden al remedio Phytolacca Decandra en diluciones 200CH en patologías mamarias.

En conclusión, no te resignes ante la enfermedad, los desequilibrios son inevitables, pero puedes colaborar a favor de la salud. Es hora de que la naturaleza vuelva a su equilibrio, empezando por nosotros y allanando el camino para futuras generaciones donde lo normal sea la salud, la sensatez y el apoyo a nuestra homeostasis.

Por Lola Culebras