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La motivación detrás de Estudiar Naturopatía: Un camino de salud y conexión con la naturaleza

Si estás considerando estudiar naturopatía, es posible que te preguntes qué motiva a las personas a elegir este camino. Para responder a esta pregunta, hemos recopilado las historias de tres docentes de naturopatía que comparten sus motivaciones personales para embarcarse en esta apasionante trayectoria. 

Sus experiencias reflejan la esencia de la naturopatía, que va más allá del mero interés en la salud y la medicina convencional, abriendo puertas hacia un enfoque más holístico y natural.

 

Javier Molina: Un compromiso de infancia con la salud

La historia de Javier nos lleva atrás en el tiempo, a un domingo de verano en un pinar, donde una hoja de pino lesionó el ojo de su madre. En ese momento, la falta de atención médica disponible en días festivos dejó una profunda impresión en su mente de niño. Con apenas 8 años, le hizo una promesa a su madre que marcaría el rumbo de su vida: «mamá, te prometo que voy a ser médico para que te puedas curar». Esta promesa, aunque parecía una simple expresión de cariño de un niño, se convirtió en la semilla de su vocación.

 

Años después, Javier se propuso ingresar a la facultad de medicina, pero no logró obtener la calificación requerida. En cambio, optó por estudiar veterinaria, que también tenía un enfoque en la salud, aunque en el ámbito animal. Sin embargo, las circunstancias lo llevaron a abandonar la carrera antes de completarla debido a las demandas de su trabajo.

 

Este giro inesperado en su vida lo llevó a la naturopatía, un camino que, en lugar de ser una frustración, resultó ser una bendición. A través de la naturopatía, Javier encontró su verdadera pasión: comprender la salud y, por ende, la enfermedad desde una perspectiva holística. La naturopatía le enseñó que la responsabilidad de la salud recae en cada individuo y que, al conocer su cuerpo y mente, puede prevenir enfermedades y vivir una vida plena. En última instancia, Javier cumplió la promesa que hizo a su madre aquel domingo de verano y se convirtió en un sanador a través de la medicina natural.

 

Andrea Bretones: De la nutrición a la naturopatía

La historia de Andrea comienza después de completar su carrera en nutrición en la universidad. Aunque había adquirido conocimientos técnicos sobre la química de los alimentos y la elaboración de dietas, sintió que faltaba algo en su enfoque. Sus pacientes no experimentaban mejoras significativas, y ella sabía que necesitaba aprender más para ayudarlos de manera efectiva.

 

Su búsqueda la llevó a descubrir la naturopatía, y casi de inmediato, supo que había encontrado su verdadera vocación. La naturopatía no solo le proporcionó un conjunto más amplio de conocimientos, sino que también la llevó a un viaje de autoexploración profunda. A través de esta disciplina, Andrea aprendió a mirar el mundo desde una perspectiva completamente diferente, a escuchar verdaderamente a sus pacientes, a comprender su historia de vida y a apreciar que nuestra salud y enfermedad son el reflejo de nuestras elecciones y pensamientos.

 

La naturopatía también la conectó con su esencia y la esencia de la vida misma. Aprendió a utilizar los recursos naturales, como la alimentación, las plantas medicinales, los masajes y la reflexología, para sanar el cuerpo, equilibrar la mente y expandir el alma. Doce años después de embarcarse en su viaje en la naturopatía, Andrea sigue agradecida por haber encontrado su camino hacia una vida de significado y propósito.

 

Juan Carlos Gálvez: Del bosque a la naturopatía

La historia de Juan Carlos nos transporta a su infancia, cuando pasaba los veranos explorando un bosque cerca de su casa de veraneo en la sierra de Madrid. Este contacto temprano con la naturaleza plantó las semillas de su amor por la vida y el misterio que rodea a la naturaleza.

 

A lo largo de su educación, Juan Carlos estudió ciencias biológicas en la universidad, pero pronto se dio cuenta de que la educación que recibía no satisfacía sus necesidades espirituales y su curiosidad por el mundo natural. Su experiencia universitaria le mostró un enfoque materialista y mecanicista de la vida, lo que lo llevó a replantearse su camino.

 

Fue cuando ingresó al mundo laboral que comenzó a conectarse más profundamente con la naturaleza, las plantas y los seres vivos. Su curiosidad innata lo impulsó a explorar nuevas formas de comprender la vida y la salud. Eventualmente, encontró en la naturopatía una forma de satisfacer su fascinación por la naturaleza, la vida y las leyes que las rigen.

 

Para Juan Carlos, la naturopatía no es solo una carrera, sino un camino hacia la libertad de elección, la conexión con la naturaleza y la contribución significativa a la sociedad. A través de la naturopatía, puede mirar el mundo con asombro y sin miedo, compartiendo sus conocimientos y evolucionando constantemente.

 

En conclusión, la motivación para estudiar naturopatía es un viaje personal y profundo que a menudo encuentra sus raíces en experiencias de la infancia, conexiones con la naturaleza y la búsqueda de una comprensión más holística de la salud y la vida. Javier, Andrea y Juan Carlos son ejemplos inspiradores de cómo la naturopatía puede transformar vidas, permitiendo a las personas descubrir su propósito, conectarse con la esencia de la vida y ayudar a otros a encontrar su camino hacia la salud y el bienestar integral. 

 

Si te sientes atraído por la naturopatía, estas historias pueden inspirarte a seguir tu pasión y embarcarte en un viaje hacia la salud, la conexión con la naturaleza y el autoconocimiento. 

 

Si quieres conocer de primera mano las opiniones de los alumnos y las alumnas que están estudiando con nosotros, puedes hacerlo aquí.

 

La naturopatía ofrece un enfoque único y valioso para ayudar a las personas a alcanzar su mejor versión en términos de salud y bienestar.

 

Si deseas más información sobre nuestro Curso de Naturopatía semipresencial, envía un mail a info@ienaturales.com, comenzamos el 9 de octubre.

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Llega el otoño, se caen las hojas y se cae el pelo

Caída de pelo en otoño

¿Estás preocupada/o por la caída del pelo durante esta estación? Pues tengo una muy buena noticia, en realidad no se trata de pérdida de cabello sino de renovación.

En el ciclo del cabello existen 3 etapas:

  • Anágena o de crecimiento: las células de la raíz se encuentran activas en este momento se forma y crece el nuevo pelo, a una velocidad de 1 cm al mes aproximadamente (en esta fase perdemos unos 100 cabellos al día).
  • Catágena o de transición: donde el folículo cambia de forma y se detiene el crecimiento.
  • Telógena o de reposo: dura entre dos y tres meses y es aquí cuando el pelo se cae más, porque el folículo piloso entra en fase de reposo (se pueden llegar a caer hasta 300 cabellos por día).

 

Una vez acabadas estas tres etapas el ciclo vuelve a empezar y así vamos renovando nuestro cabello constantemente. Y gracias a que cada pelo lleva su ritmo no perdemos todo el cabello de golpe.

¿Habéis notado que igual que ocurre con las hojas en otoño el pelo se cae más y que en verano crece más? Esto se debe a que en primavera y otoño suelen darse las fases telógenas y en verano e invierno las anágenas.

El problema viene cuando se alteran estos ritmos y el pelo se cae con mayor frecuencia y cantidad. Lo primero que tenemos que descartar es que sea debido a una anemia o a un problema hormonal. También puede venir dado por un problema de estrés. 

Pero en muchas ocasiones detrás de esta anormal pérdida de cabello hay un problema de mala circulación sanguínea y/o de alteración del cuero cabelludo. ¿Y qué podemos hacer? Pues hay costumbres muy sencillas y sanas a las que nos podemos acostumbrar y que mejorarán el estado y la salud de nuestro cabello y cuero cabelludo. ¡Toma nota!

  1. Reduce los lavados del pelo a 2 veces por semana como mucho… el exceso de lavado puede alterar el ph del cuero cabelludo produciendo alteraciones en este tales como picores, caspa, exceso de sebo… lo que empeorará tu salud capilar y el problema de caída excesiva.  
  2. Si ya tienes el cuero cabelludo dañado, te invito a que después del lavado le des un último enjuague con una mezcla al 50% de vinagre de manzana y tisana de ortiga y romero, esto no sólo ayudará a reequilibrar su ph, sino que además fomentará el riego sanguíneo en la zona impulsando el crecimiento del pelo.
  3. Cepilla el pelo a diario 100 veces, ¿costumbre de abuelas? ¡¡No!! Remedio fantástico para favorecer el riego sanguíneo en la cabeza, ayudando al crecimiento de nuestro pelo y de regalo favorecerá también nuestra memoria. 
  4. Por supuesto intenta utilizar champús suaves y sin sulfatos (limpian en profundidad, pero pueden ser muy irritantes).
  5. Añade unas gotitas de aceite esencial de romero español a tu champú, extracto de abrótano macho o de árnica montana, todos promoverán el riego y ayudarán a que el cabello crezca más rápido. 
  6. ¡¡La mejor de todas!! Aprende a hacer tu propio champú y podrás adaptarlo a las necesidades de tu pelo, protegiéndote de productos poco recomendables para tu salud y mimando de verdad tu cabello y tu cuero cabelludo. 

 

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