Publicado el Deja un comentario

Picante, plantas que facilitan su digestión

Picante

El picante ejerce una serie de efectos en nuestro metabolismo. Activa el sistema nervioso simpático, incrementa la frecuencia cardíaca, estimula la sudoración y dilata los bronquios y las pupilas. En este artículo os quiero hablar sobre cómo preparar al cuerpo antes, durante y después de la ingesta de picante.

El empleo de ingredientes picantes en las comidas está ligado a numerosas culturas. La culpable de estimular estos nociceptores, que son un tipo de receptores del dolor, es una sustancia llamada capsaicina. Esta sustancia por lo general se encuentra en el tejido que rodea las semillas. Tenemos nociceptores que responden al picante en la piel, en la boca, en las fosas nasales y mucosas en general, en el ano, en los órganos genitales… Su presencia en algunas plantas es debido a que las protege contra hongos, ya que resulta tóxica para estos patógenos.

PicanteLos efectos en nuestro metabolismo son la activación del sistema nervioso simpático, una parte del sistema nervioso que prepara el cuerpo para situaciones de emergencia: incrementa la frecuencia cardíaca, estimula la sudoración y dilata los bronquios y las pupilas. En otras palabras, nos excita. Quizás esta sea la razón psicológica que está detrás de la verdadera afición que tiene mucha gente por este tipo de comidas. También, la capsaicina promueve la pérdida de peso y reduce los niveles de colesterol y triglicéridos.

¿Cómo podemos preparar nuestro cuerpo antes, durante y después de la ingesta de picante?

  • Antes de ingerir el picante podemos ingerir gel de aloe vera, que nos ayudará generando una capa protectora que desinflama, alivia y regenera la mucosa gástrica.
  • Durante la ingesta. Para calmar la sensación del dolor del picante, beber agua empeorará las cosas, ya que la capsaicina es insoluble en agua, pero muy soluble en grasas. Por esta razón un alimento graso o un preparado alcohólico ayudará a retirar esas moléculas. La propuesta que hago es ingerir unas gotitas de tintura de regaliz. Aparte del efecto del propio alcohol, que hace de barrera de forma rápida para la capsaicina, el regaliz tiene propiedades antiinflamatorias, antiespasmódicas y antiácidas, previene la pesadez de estómago, reduce la flatulencia y evita la indigestión y la formación de llagas en la boca.
  • Después de la ingesta. Una vez que haya pasado el efecto del fuego, y queramos utilizar alguna tisana para después de la comida, podríamos recurrir a una infusión hecha a base de manzanilla y flores de malva. Sin duda alguna, esta es quizás una de las mejores combinaciones para mantener la correcta salud del estómago y en consecuencia de su función, que no es otra que la digestión.

CURSO ESPECIALIZADO ONLINE

Plantas medicinales para el aparato digestivo

Publicado el Deja un comentario

Amenaza invisible: ausencia probiótica

Próxima convocatoria Taller de Fermentación

15 de marzo de 2019.

Nunca antes la población había estado tan enferma como en la actualidad. La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha alertado que las enfermedades no transmisibles (ENT), o también conocidas como enfermedades crónicas, han llegado a niveles de epidemia representando la primera causa de mortalidad a nivel mundial. Se estima, según los grandes economistas, que para el 2030 el gasto para tratar esta epidemia podría colapsar los sistemas de salud mundiales.Amenaza invisible ausencia probiótica

¿A qué se debe esta creciente amenaza? ¿Cuál es su origen?

El estilo de vida y los factores medioambientales constituyen los principales factores de riesgo para desarrollar la enfermedades crónicas y crónico- degenerativas. Es decir: dietas malsanas, sedentarismo, consumo de sustancias nocivas, contaminación medioambiental, carcinógenos y radiaciones.

El paso de una alimentación íntegra de alimentos reales, ricas de nutrientes y de bacterias durante miles de años, a una alimentación muerta, industrializada y carente de valor nutritivo en la actualidad, ha supuesto un duro golpe para nuestra salud, y para la infinidad de microorganismos que cohabitan dentro de nosotros.

Hace un siglo que comenzamos a saber algo de estos seres diminutos, aunque nos centramos más en los daños que en las bondades que estos nos otorgaban, y sin escrúpulos abrimos fuego de forma abusiva empleando todo tipo de armas de última generación: antibióticos de amplio espectro, jabones antibacterianos, pesticidas y un largo etcétera. Pero, en los últimos años, la situación ha dado un giro con la aparición de nuevos y crecientes hallazgos que ponen de manifiesto la importancia e influencia que ejercen estos microorganismos en nuestras vidas.

Somos un ecosistema constituido por un universo de microorganismos necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Nuestro sistema inmunitario ha aprendido y ha evolucionado gracias a su presencia, se encargan de entrenar a nuestro sistema inmunitario y a discernir entre buenos y malos, es decir, sin su presencia el sistema inmunitario se aburre y se vuelve contra si mismo o ataca a sustancias que no son nocivas, generando enfermedades inflamatorias y autoinmunes.

Y es que estamos perdiendo nuestra biodiversidad microbiana interna que altera y desequilibra nuestra salud y sino ¿cómo es posible que ciertos pueblos indígenas en la selva Amazónica, como los indios Yanomami, con el doble de diversidad bacteriana que la sociedad norteamericana no conozcan estas enfermedades? o ¿cómo es posible que ciertas enfermedades inflamatorias e autoinmunes se estén venciendo por medio de la inoculación en el organismo de helmintos “gusanos parásitos” o con trasplantes fecales?

Quizás la “hipótesis de la higiene”, ya formulada en 1989 por el epidemiólogo David Strachan, que relaciona de forma directa la incidencia creciente de determinadas enfermedades con una exposición cada vez menor a los gérmenes, sobre todo en la infancia, esté en lo cierto.

Así recientemente, se ha demostrado que los niños criados en granjas o que crecen con animales de compañía tienen menor riesgo de padecer enfermedades autoinmunes y alérgicas en el futuro, que aquellos que se crían en un entorno más aséptico.

La higiene ha permitido acabar con grandes infecciones a lo largo de la historia de la humanidad pero también ha terminado con microorganismos necesarios para la maduración de nuestro sistema inmunitario. Por lo tanto, recuerda que ¡un poco de suciedad puede ser buena para la salud!

Con esto no quiero hacer apología de la suciedad, sino más bien que nos replanteemos el prejuicio que asocia el concepto de microorganismo como algo nocivo y ampliemos nuestra conciencia de manera que nos permita desarrollar una mejor forma de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno. Concediéndonos un modo de vida más asilvestrado, recuperando el contacto perdido y respetuoso con la Tierra y sobre todo reincorporar una alimentación menos desnaturalizada, una alimentación viva y rica en probióticos (=a favor de la vida) como la que nos aportan los alimentos fermentados, que han permitido durante miles de años sobrevivir y poder evolucionar a la especie humana.

Recuerda que está en nuestras manos recobrar el equilibrio de nuestro ecosistema interior y exterior por el bien de todos.

«Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano»

— Isaac Newton-

¡Únete a la MicroVida! Sin ella no puedes vivir