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La regulación de la Grelina, una hormona crucial en el establecimiento de conductas patológicas

Grelina, hormona del apetito

No todas las hormonas son dependientes del sistema gonadal. Algunas de ellas, como son la leptina y la grelina, son de vital importancia en el funcionamiento digestivo, metabólico y sobre todo conductual, es decir, modifican la conducta de la persona.

Estas dos hormonas son fundamentales en la regulación de las reservas energéticas, de la sensación de hambre y del peso, pero vamos a centrarnos un poco en una de ellas, en la grelina.

La grelina es una hormona que se sintetiza principalmente en el estómago, estimula la hormona de crecimiento y en la hipófisis ejecuta una regulación del metabolismo y del reparto energético. Cuando actúa en el hipotálamo estimula las neuronas oxigénicas aumentado la sensación de hambre y apetito.

Además de estas características, también desempeña otras funciones vinculadas al sistema inmunológico, siendo una hormona clave en la supervivencia humana. Por otra parte es importante en la regulación de la motilidad digestiva, así como el metabolismo óseo y del sistema nervioso. Diversos estudios han llegado a la conclusión de que las hormonas gastrointestinales desempeñan un papel crucial en el establecimiento de conductas patológicas y se relaciona con ansiedad, depresión o anorexia.

Si queremos tener esta hormona bien regulada será importante actuar de esta manera:

  • Sueño y horarios de sueño: si el sueño es insuficiente o está fuera del ciclo circadiano nocturno, los niveles de grelina aumentarán y, por tanto, nuestras sensaciones de apetito serán modificadas, siendo esto determinante en la conducta a la hora de elegir alimentos o de saciarse con la comida.
  • Tipo de ayuno: dependiendo del fenotipo de la persona, el ayuno puede ser una medida de elevación de los niveles de grelina.
  • Ejercicio físico: el tipo de ejercicio y su relación con el metabolismo, incluso con el ciclo menstrual, también puede ser una actividad que modifique la carga de grelina en sangre.
  • El tipo de alimentos: en la dietoterapia encontramos alimentos y rutinas nutricionales que pueden aumentar o disminuir la grelina y su efecto en el organismo.

En base a estas patas surgen algunas preguntas importantes, por ejemplo, ¿qué alimentos son los aconsejados para modular la grelina y, por tanto, los síntomas de ansiedad por la comida? ¿Qué combinación y tipo de cocinado necesitan los alimentos para poder potenciar la actividad deseada en el equilibrio de esta hormona? ¿Cuándo y qué tipo de ejercicio es el adecuado en su equilibrio? ¿Qué síntomas y repercusión tiene el desequilibrio de la grelina y la leptina? ¿Qué patologías podemos tratar con estas intervenciones?

En el curso de Dietoterapia estudiaremos y compartiremos los mecanismos fisiológicos, las estrategias nutricionales y el abordaje de los casos clínicos para dar soluciones a los problemas derivados de estos desequilibrios.

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Aceite de Zanahoria, un aceite ideal para el verano

Aceite de zanahoria

Llegan las vacaciones y ya estamos en verano. Durante este periodo recibimos los intensos rayos de nuestro maravilloso Sol, del que no debemos dejar de disfrutar y aprovechar, ya que sin él no podríamos sobrevivir, pero del que a la vez nos debemos proteger en sus horas más intensas.

Para lograrlo, tenemos un gran aliado para el pelo y para la piel: el aceite de zanahoria. Un aceite rico en betacaroteno, un pigmento amarillo, naranja y rojo presente en muchas frutas, verduras y hortalizas, entre ellas la rica zanahoria, de la que podemos extraer este pigmento precursor de la vitamina A, tan saludable para la piel.

El betacaroteno nos ayuda a tener un color más dorado en nuestra piel aumentando los niveles de melanina y protegiéndonos, además, de los rayos ultravioletas, las quemaduras solares y el envejecimiento prematuro de la piel.

¿Y cuáles son las propiedades cosméticas del aceite de zanahoria? funciona como antienvejecimiento, ayuda a eliminar las líneas de expresión, es fotoprotector, acelera el bronceado, suaviza la piel y minimiza picores y rojeces, funciona como un gran antioxidante. En el pelo ayuda a su crecimiento, a calmar el cuero cabelludo irritado y a dejarlo más suave y nutrido si lo utilizamos como mascarilla.

¿Cómo podemos hacer de forma casera nuestro propio aceite de zanahoria?

Necesitaremos:

  • Zanahorias.
  • Pelador y rallador.
  • Aceite de oliva, girasol, coco o sésamo.
  • Cazuela.
  • Recipiente de cristal resistente al calor.

Proceso:

Tenemos dos métodos:

  1. Pelamos y rallamos las zanahorias, las cubrimos de aceite y calentamos todo al baño maría durante 1 hora.
  2. Ponemos todo a fuego muy bajito en una olla calentando el aceite con las zanahorias, sin que lleguen a freírse ni a dorarse, durante 1 hora también.

En ambos casos los dejaríamos reposar otra hora y los colaríamos después. Debemos elegir un aceite que resista las altas temperaturas, como el de oliva, girasol, sésamo o coco, para que el aceite no se enrancie con el calor o se eche a perder. A mí particularmente me encanta con el de sésamo.

¡Ya tenemos listo nuestro aceite casero de zanahorias!

Súper truco: si le añadimos unas cucharaditas de óxido de zinc, tenemos un aceite aún más protector.