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El Milagroso Ginkgo Bilboa el Árbol de la Eterna Juventud

EL MILAGROSO GINKGO BILOBA. EL ÁRBOL DE LA ETERNA JUVENTUD.

Por Virginia Ruiz

 

Este árbol es conocido también como árbol de los cuarenta escudos o nogal del Japón, No tiene parientes vivos, es un fósil viviente, emparentado con fósiles de hace 270 millones de años. El nombre original de este árbol en chino es albaricoque plateado, yín xìng.

El Ginkgo biloba  ha sido capaz de sobrevivir a situaciones extraordinarias como el meteorito que acabó con la vida de los dinosaurios o la bomba atómica que se lanzó sobre Hiroshima en 1945, donde se alcanzó una temperatura cuarenta veces superior a la del Sol, arrasándolo todo, como un milagro. En menos de un año y a un kilómetro del hipocentro, rebrotó un Ginkgo biloba que había quedado aparentemente destruido, al igual que el centro budista al que pertenecía. Los asiáticos reverencian a los ginkgos porque representan longevidad e iluminación.

Este árbol es capaz de sobrevivir en condiciones de poca luz y escasez de nutrientes y es altamente resistente a bacterias, hongos y virus. Su ADN es aproximadamente 3,5 veces más largo que el humano y contiene más de 40.000 genes, muchos de los cuales le sirven para protegerse de las amenazas exteriores. Sin apenas variación genética desde la era de los dinosaurios, ha logrado sobrevivir mientras sus coetáneos se extinguían. Puede llegar a vivir entre 1500 y 3000 años, aunque se ha descubierto recientemente que no es que sobreviva, sino que puede que esté genéticamente preparado para no morir.

Tras más de cien años de vida su capacidad de crecimiento no mengua, tampoco la de hacer la fotosíntesis,  ni la calidad de sus semillas, ni sus hojas, es más, a veces su crecimiento incluso se acelera. Estudios sobre su ARN desvelan que puede activar y desactivar genes. Sus hojas viejas pueden ir muriendo, pero analizando el “cambium” (capa delgada de células madre entre la madera interna y la corteza externa del árbol), no se encuentran diferencias entre árboles viejos y jóvenes,  no están programados para la senescencia (la muerte), y su programa para fabricar defensas continúa funcionando después de cientos de años. A medida que nosotros vamos envejeciendo y cumpliendo años nuestro sistema inmune se deteriora, en cambio en estos árboles no hay distinción entre uno de 1000 años y uno de 20. De esto se puede deducir que no están hechos para morir de viejos, sino que si mueren será por causas externas, una plaga, enfermedad o sequía.

Así que, ¿de qué manera nos podemos beneficiar de estos magníficos árboles? Pues como árbol asociado a la longevidad es un árbol muy adecuado para los más longevos. Este maravilloso árbol nos ayuda a luchar contra los problemas asociados a la edad, ¡es un excelente antirradicalar!

En la edad adulta los vasos sanguíneos se van deteriorando, además del estrés que nos va causando inflamación, todo esto puede terminar afectando a la circulación periférica, provocando cansancio, confusión, vértigos, ansiedad, trastornos de la motilidad, cefaleas, depresión, pérdidas de memoria,  incluso Alzheimer.

El poderoso Ginkgo biloba posee unos flavonoides que aminoran estos síntomas favoreciendo la microcirculación, ayudan a luchar contra la formación de trombos, actuando como antiagregantes plaquetarios, frenando los procesos inflamatorios y la erosión de las membranas vasculares.

Revitalizan la actividad del cerebro mejorando el suministro de oxígeno, actúan como un excelente venotónico, vasodilatador y neuroprotector, ya que estimulando el riego sanguíneo hacen que llegue al cerebro más cantidad de oxígeno y nutrientes. Favorece la memoria, la velocidad de pensamiento, el tiempo de reacción y la concentración, mejorando el rendimiento. Aminora los mareos y ayuda en la depresión achacada a la edad. Previene accidentes vasculares y mejora su recuperación.

En resumidas cuentas, es capaz de neutralizar los radicales libres que están implicados en el proceso del envejecimiento.

Ahora bien sus beneficios no son sólo por dentro, el Ginkgo biloba además ayuda a mejorar la elasticidad de la piel, hidratándola y aumentando su renovación celular. Protege frente al estrés oxidativo y el envejecimiento prematuro, combate ojeras y bolsas, mejora la celulitis y previene la caída del cabello. Podemos entonces añadirlo a la lista de imprescindibles de nuestra cosmética natural, aplicándonoslo ya sea en forma de tónico, añadiéndolo a nuestro champú o elaborando una cremita antiedad. Así que… ¿Es el Ginkgo biloba el elixir de la eterna juventud?

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La Doula en Tiempo de COVID

LA DOULA EN TIEMPOS DEL COVID
Por Paloma Ortiz de Zugasti

Te quedas embarazada, lo hayas buscado o no. Puede ser tu primer embarazo, el segundo o el embarazo que sea, de repente se abre un mar de inquietudes, de dudas, de incertidumbre, emoción, ilusión y sí, lo decimos claro, también se despiertan miedos.

Tienes información, conoces a mujeres que te cuentan su experiencia y empiezas a leer una ingesta de libros de cómo llevar el mejor embarazo y ser la madre perfecta.
Por norma general eso acaba creando unas expectativas, que están muy alejadas de la realidad. Y nos puede meter en un bucle de frustración, culpa, disgusto, etc.
Que la mujer viva acompañada su maternidad es un derecho y es algo que puede hacer que esa mujer sea consciente de cada momento que vive. El ir acompañada al parto es un derecho fundamental de las mujeres, el estar informada de manera objetiva y en positivo también. Sin embargo, vivimos en una sociedad en la que todavía queda mucho por caminar en todos estos procesos y entonces de nuevo resurge la figura de la doula.

La doula acompaña a la mujer y a la familia en el proceso de la maternidad. No allana el camino, solo da la mano por el camino que a esa mamá y a ese bebé les toca transitar. Con el Covid el mundo parece que se para y entran protocolos que desconocemos, protocolos que cambian cada día y que ni los mismos sanitarios te pueden decir nada sobre lo que habrá mañana porque no lo saben. Parece que ese mar de incertidumbre se hace más grande, se crea una inmensidad de preguntas sin respuestas: ¿qué pasará?, ¿cómo se hará? ¿estaré sola? Preguntas que no son nada fáciles de llevar.

El mundo se para, sí, pero nosotras seguimos pariendo en este caos. Ya de por sí enfrentarse a un parto para una mujer es una situación límite (al ser posiblemente uno de los momentos más potentes de su vida), vivirlo en tiempos de Covid es subir la apuesta. Bajo este panorama, para mí, ahora más que nunca, la figura de la doula cobra sentido. Un sentido en el preparto, para acompañar a esa mujer en su embarazo, para trabajar con ella sus fortalezas y cuáles son sus miedos, para potenciar sus aptitudes y herramientas que le puedan servir para enfrentarse a esta época de incertidumbre, para que sepa cuáles son sus derechos dentro de toda esta etapa vital. Es importante tener presente que, aunque haya incertidumbre, no debemos doblegar nuestra voluntad sin ser conscientes de lo que está pasando.

La doula cobra más sentido que nunca también para acompañar los postpartos. Esos postpartos que por protocolos se hacen más difíciles. Por ejemplo, puede que las mamás hayan sido separadas de sus criaturas y quizás las primeras noches las vivieron a solas sin saber qué estaba pasando afuera. Un momento en el que igual hubo una velocidad innecesaria por miedo a contagios o mamás a las que no les recomendaron dar lactancia materna porque eran positivas Covid y se quedaron sin poder decir nada. Es posible también que las parejas no hayan podido acompañar a la mamá ni presenciar el nacimiento del bebé.

Los protocolos pueden tener su razón o no, un sentido o no, pero lo que está claro es que esa vivencia del nacimiento de tu bebé cambia. Y hay cosas que colocar.
La doula puede acompañar a esa familia informando, ayudando a transitar, ayudando a poner voz a lo que se necesita expresar, a dar la mano, un abrazo o el espacio a ese silencio para que salgan las lágrimas, para que salga lo que haga falta. El proceso es como si en una habitación oscura la doula llevase una linterna y ayudase a enfocar lo que la mamá le pide para ponerle luz, para que esa familia lo coloque y pueda disfrutar así de su nueva etapa, para que puedan ser conscientes de esas luces y sombras del posparto.
Por eso, si te encuentras en esta situación te recomendamos:

  •  Busca una doula.
  •  Busca y pide información.
  •  No delegues tu voluntad, puedes y debes hacer preguntas para entender qué está pasando.
  •  Recuerda que al final cada bebé viene para enseñarnos cosas, que esta experiencia no se pierda en el camino de ayudarnos a crecer como familia.

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