Publicado el Deja un comentario

¿Qué es la anemia?

Un estudio de la OMS indica que hasta un 35 % de las mujeres y un 20% de los hombres pueden padecer anemia, y que el 50 % de estos casos son de causa ferropénica.

Las anemias de causa carencial constituyen un problema de salud pública. Debe tenerse presente que la anemia no constituye per se una enfermedad, sino que siempre es secundaria o se asocia con otro trastorno que constituye la enfermedad de base.

Cuando a un paciente se le diagnostica anemia, siempre se debe determinar cuál fue el origen de la misma. La anemia puede definirse como una disminución de la masa de glóbulos rojos o de hemoglobina por debajo del nivel normal.

En la práctica se utilizan los valores de hemoglobina (Hb), hematocrito (Hto) y el recuento de glóbulos rojos (GR).

A continuación vamos a ver primero los tipos de anemias que existen, los síntomas habituales y después las posibles consecuencias.

Tipos de anemia

  • Anemia ferropénica: carencia de hierro. Es la más habitual.
  • Anemia perniciosa: si hay déficit de vitamina B-12, porque no se produce factor intrínseco.
  • Anemia megaloblástica: Si hay déficit de vitamina B-9 o B-12 o ambas.
  • Anemia hipocrómica: Si no se ingiere suficiente hierro o hay hemorragias.
  • Anemias causadas por enfermedades crónicas:ciertas enfermedades de origen inflamatorio, trastornos del sistema inmunitario, infecciones crónicas, cirrosis, o cáncer, pueden afectar negativamente a la producción de glóbulos rojos.
  • Anemia falciforme:es hereditaria y se caracteriza por la alteración de la hemoglobina al cambiar la forma de los glóbulos rojos, lo que reduce la cantidad de oxígeno que estos son capaces de transportar hasta los tejidos.
  • Anemia hemolítica:en este caso es el propio sisma inmunitario el que destruye los glóbulos rojos.
  • Anemia aplásica idiopática: no se conoce la causa, pero sí que ese dañan las células madres que se encargan de la producción de las células sanguíneas en la médula ósea (medicamentos, pesticidas, herbicidas, quimioterapia).
  • Talasemia: puede ser hereditaria. Se produce por consecuencia de un defecto en los genes que controlan la producción de la hemoglobina.

Síntomas de la anemia

  • Palidez.
  • Cansancio.
  • Desánimo.
  • Falta de concentración.
  • Falta de energía.

Pero realmente, ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? Una falta de oxigenación de los tejidos que puede acarrear lo siguiente:

  • Mayor riesgo de contraer infecciones.
  • Dolores de cabeza, falta de memoria o atención.
  • Mareos, zumbidos en las orejas, desmayos.
  • Cambios de humor, irritabilidad,
  • Taquicardias, palpitaciones, arritmias, insuficiencia cardiaca, infarto agudo de miocardio.
  • Incrementos de las respiraciones, sensación de ahogo o falta de aire.
  • Fragilidad en las uñas, pelo o aftas

EL HIERRO HEMO Y EL NO HEMO

Hierro Hemo

Es el que procede de los alimentos de origen animal. Este tipo de hierro es el más asimilable, se calcula que se absorbe entorno a un 30%.

¿Por qué?   Fe2+   (ferroso)

Por tanto, los alimentos que contienen más hierro asimilable son:

  • Vísceras como el hígado: contiene alrededor de 10-13 mg/100g.
  • Moluscos bivalvos: como almejas, mejillones y ostras, que contienen alrededor de 7 mg por cada 100 g.
  • Pescado azul: como sardinas (4,8 mg/100g) o las anchoas (6,7 mg/100 g).
  • Carne de vacuno: contiene entre 1,4 y 2,4 mg de hierro por cada 100 g de alimento, según la pieza de la que se trate.
  • Carne de cerdo: contiene entre 0,6 y 0,9 mg/100 g.

Lácteos y huevo son pobres en hierro hemo.

Hierro no hemo

Es el que procede del mundo vegetal como verduras de hoja verde, legumbres o frutos secos y cereales. El hierro que contienen no se absorbe por completo. Se calcula que el cuerpo absorbe entre el 2% y el 10% de este hierro.

Fe3+  (Férrico)

 

Interconversión del hierro oxidado (férrico Fe+++ ) y reducido (ferroso Fe++ ): El hierro puede aceptar y donar un electrón unido a un protón; es decir, un átomo de H.

Cu: cofactor para las reacciones de oxidación-reducción.

Algunos de los alimentos más beneficiosos para la anemia, más allá de la carne:

  • Las algas: El alga espagueti de mar es la que presenta mayor contenido en hierro (59mg por 100g) seguido por el alga dulce (50mg por 100g) y la espirulina (29mg por 100g).
  • Alga chlorella: Es la única fuente vegetal de B12 fisiológicamente activa.
  • Semillas y frutos secos: Vitaminas del grupo B, Vitamina.
  • Limón: por su contenido en vitamina C y ácidos orgánicos, favorece la absorción del hierro “no hemo”.
  • Alfalfa germinada: Los brotes de las semillas de alfalfa contienen cerca de 1 mg de hierro por cada 100 g. Además contienen 8,20 mg de vitamina C, que favorece la absorción del hierro no hemo de origen vegetal.
  • Las espinacas.
  • Avena: Una taza aporta el 60% de las necesidades diarias de este mineral.
  • Kiwi: Gracias a su alto contenido en vitamina C(unos 98 mg por 100 g), el kiwi mejora significativamente la absorción de hierro que aportan otros alimentos.
  • Remolacha roja: Estimula la hematopoyesis, es decir, la producción de células sanguíneas en la médula ósea.
  • Frutos rojos: Grosella negra, mora, cereza…
  • Jalea Real

Reducir o eliminar:

  • Salvado de trigo
  • Bebidas alcohólicas
  • Leche

 OTROS ENFOQUES SOBRE LA ANEMIA

 PSICOSOMÁTICA

La anemia y en los problemas en la sangre en general, significa desvalorización en la familia. La persona que lo sufre no se siente valorada dentro del clan familiar y se siente excluida. Siente que no vale y que estorba.

Suelen ser personas con conflictos familiares incapaces de resolver y se sienten desprotegidos. Le falta alegría en el proceso de la vida.

Resentir:

«No quiero molestar a mi familia». «Tengo que vivir poco porque molesto». «Me ahogo en esta familia».

Bloqueo emocional:

Se deja invadir a menudo por el desánimo y ya no establece contacto con sus deseos ni con sus necesidades. Se siente débil.

Bloqueo mental:

Toma más consciencia de los pensamientos negativos que le impiden encontrar la alegría en su vida.

Si tienes anemia en este momento, deberás reconocerte primero como persona independiente que no necesita la aceptación, la aprobación ni el reconocimiento de nadie. Deberás respetarte y valorarte.

Nuevo modelo mental:

Confiadamente puedo experimentar alegría en todos los ámbitos de mi vida. Amo la vida. ¡Saca al guerrer@ luchad@r que llevas dentro!

 

Publicado el Deja un comentario

Nutrientes contra la inflamación

Cuando un músculo está sobrecargado de trabajo, uno de los mecanismos que activa es enviar un mensaje nervioso al cerebro para protegerse. Una vez que la información es procesada, la inflamación del músculo y el proceso de reparación se desencadena. Así, aparecen los síntomas de calor, enrojecimiento o hinchazón en el músculo lesionado.

Hay muchas causas de inflamación. Por ejemplo, el cuerpo puede desencadenar una reacción inflamatoria en los casos siguientes:

  • Intrusión de un agente patógeno (bacterias, virus, hongos).
  • Lesiones físicas o traumatismos.
  • Detección de una «falsa amenaza» (alergia).
  • Enfermedades autoinflamatorias o autoinmunes.

En cuanto a los síntomas de la inflamación (agrupados bajo el nombre de síndrome inflamatorio), pueden, aquí también, ser de varios tipos. En general, la inflamación causa:

  • Fatiga intensa
  • Un sarpullido
  • Hinchazón
  • Dolores y malestares
  • Una sensación de calidez
  • Pérdida de apetito

3 Nutrientes antiinflamatorios

A continuación vamos a centrarnos en tres potentes nutrientes que pueden ayudar a nuestro organismo en los procesos y síntomas de inflamación. En el siguiente artículo veremos 3 nutrientes antiinflamatorios para cuidar nuestra salud.

Magnesio

El magnesio contra la inflamación muscular o crónica

El magnesio es un nutriente estrechamente relacionado con el proceso inflamatorio de los músculos. Por eso, una deficiencia de magnesio suele provocar calambres y dolores musculares. Este nutriente es valioso para reducir tanto la inflamación transitoria como la crónica.

El magnesio regula la concentración de calcio en el cuerpo. De hecho, cuando está en exceso y se acumula en el cuerpo, el calcio se vuelve indeseable y promueve la inflamación. El magnesio, por lo tanto, ayuda a mantener el equilibrio correcto.

Este mineral tiene la ventaja de estar presente en muchos alimentos. Las semillas oleaginosas, los mariscos, las verduras y el cacao en polvo son excelentes fuentes dietéticas de magnesio. También puede ser interesante elegir un agua mineral rica en magnesio.

Vitamina A

La vitamina A regula el proceso inflamatorio

La vitamina A, también llamada retinol, actúa directamente en el proceso inflamatorio y más particularmente en el MCP-1 (proteína quimiotractante de monocitos 1). Secreto natural del cuerpo, es en parte responsable de la inflamación. El MCP-1, por ejemplo, está implicado en la artritis reumatoide, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las articulaciones.

Por lo tanto, una buena ingesta de vitamina A regula la secreción de MCP-1, pero también fortalece el sistema inmunológico, que activa los mecanismos de defensa del cuerpo en caso de lesión o infección.

Los pimientos rojos, las zanahorias, el aceite de hígado de bacalao, los productos lácteos y los huevos son las mejores fuentes de vitamina A.

Vitamina E

La vitamina E protege y reduce el dolor

Al igual que la vitamina A, la vitamina E actúa en el corazón del proceso inflamatorio reduciendo los niveles de citoquinas, moléculas implicadas en la inflamación. Las citoquinas pro-inflamatorias son secretadas por células del sistema inmunológico. Aunque juegan un papel vital en el proceso de curación, también pueden amplificar la respuesta inflamatoria. Por lo tanto, la vitamina E ayuda a reducir los niveles de citoquinas para controlar la inflamación.

La vitamina E se encuentra en cantidades significativas en los frutos secos, ciertos aceites vegetales (aceite de germen de trigo, girasol, cacahuete, oliva, colza o germen de maíz), espinacas, mango o kiwi.