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Observa, empatiza e interpreta los códigos de las plantas medicinales

Hola, me llamo Juan Carlos y muchos de vosotros ya me conocéis de clase, de algún seminario o de las rutas al campo. Llevo estudiando prácticamente desde que nací la Naturaleza, englobando en ello la salud humana. Es inabordable la cantidad de información que podemos recopilar en años de estudio, sobre todo utilizando la memoria como principal motor de aprendizaje. Me gustaría poder compartir con vosotros otra forma de aprender.

He diseñado un curso de Alquimia Vegetal y Espagiria donde el abordaje del estudio de las plantas medicinas es completamente distinto a como se estudian en los curso de Fitoterapia o Herbodietética.

Para ello utilizo el mismo sistema que tenían las culturas tradicionales, alejados del academicismo, de los avances tecnológicos, y teniendo como principal herramienta la observación profunda y su relación con el entorno. Mi propuesta es mirar con ojos de conocimiento, empatizando con la dimensión vegetal e interpretando sus códigos, su lenguaje. Porque efectivamente el cómo es una planta y el cómo se nos muestra en la Naturaleza nos da información suficiente como para poder interpretar sus utilidades y su potencial como planta medicina. A esto se le conoce como signaturización y es la forma más sincera, intuitiva y profunda de acercarte a las fuerzas que ponen orden y determinan el cómo son las plantas. Su sabor, su color, su textura, su forma de crecer, su olor, su tamaño… nos dicen mucho sobre sus posibles usos.

La dimensión de lo que os estoy contando va mucho más allá. Todos los seres de este planeta estamos hechos de la misma materia y bajo los mismos influjos, leyes y energías. Sólo la diferente composición de las mismas  genera la diversidad de formas. Así como nuestro organismo con solo 22 aminoácidos pueden generar casi un número ilimitado de proteínas, en la Naturaleza hay 7 potencias y se manifiestan en las plantas, pero también en los minerales y en nuestro cuerpo, y lo que nos enferma es debido al desequilibrio de ellas.

Os invito a conocer en profundidad esas 7 fuerzas dominantes da la Madre Naturaleza. Nos  acercaremos al cómo están hechas las cosas para poder entenderlas y, desde allí, perseguir el equilibrio perdido. Se trata de saber leer los planos y conocer el proyecto de la creación, no quedarnos solo con el estudio de la materia, de los principios activos. La existencia y presencia  de un principio activo es el resultado de su fuerza dominante manifestada.

Estoy seguro de que miraréis las plantas de otra manera, es momento de transcender e ir más allá. Os enseñaré a leer esos planos de información tanto para su uso práctico con las plantas medicina, como para restaurar tu conexión con el conjunto de elementos vivos que nos rodean.

La formación  no se quedará solo en una retórica poética, quien me conozca ya sabe que como biólogo, me gusta entender las cosas y aterrizarlo, hacerlo útil y práctico. Por esa razón la programación contiene cinco sesiones de laboratorio donde llevaremos a cabo  la extracción de las planta medicinas, así como otras elaboraciones de laboratorio alquímico desde la praxis y el encuadre de la espagiria, arte sacro donde el cómo determina el resultado.

Mi objetivo no es enseñar lo que sé, ni mucho menos, sino compartir lo que aprendo.

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El conocimiento humano versus creencias limitadoras

El ser humano al ser consciente de su existencialidad, de su futuro, de su muerte, trata de dar sentido a su vida y lo hace desde la interpretación que elabora a través de unos datos que llegan a su vida, normalmente limitadores.

Un animal no necesita instruirse para atender a su propio parto ni saber lo importante que es para sus cachorros la lactancia, un humano discute con datos los pros y contras de tal o cual acción:

En una experimento reciente, el psicólogo Sholomo Breznitz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, hizo que varios grupos de soldados israelíes caminaran 40 kilómetros, pero dio a cada grupo una información diferente. Unos grupos anduvieron 30 km, y se les dijo entonces que les quedaban otros 10 km. que andar. A otros les dijo que iban a hacer una marcha de 60 km, pero en realidad solamente anduvieron cuarenta. A algunos les permitió ver los mojones que marcaban la distancia y a otros no les dio pista alguna sobre lo que habían andado. Al final del estudio, Breznitz descubrió que los niveles hormonales de cansancio reflejaban las estimaciones de los soldados y no la distancia real que habían recorrido.

En otras palabras, sus cuerpos no respondían a la realidad, sino a lo que ellos imaginaban que era la realidad.

¿Y cuál es nuestra realidad?

La realidad es que estamos conectados con la totalidad del universo, pero esta realidad es captada solo por 5 sentidos y descifrada por nuestro cerebro, que ha sido mediatizado por nuestras creencias. ¿Y si ampliamos posibilidades de acceso al conocimiento sin ser mediatizados?

Esto sería revolucionario, incluso intolerable para la matrix dominante, por eso cualquier intento es desvirtuado, atacado o ridiculizado, cualquier intento para acceder al verdadero conocimiento sin mediadores “legítimos” es inmediatamente atacado.

Sin embargo, el Universo contiene la información necesaria para el desarrollo y el conocimiento humano. Tenemos acceso a cualquier partícula o información a través del entrelazamiento cuántico y la visión interna sin tener la mediación de los 5 sentidos, tan fáciles de engañar y tan interesantes de manejar y manipular.

En diferentes culturas chamanísticas, la visión interna es indispensable para llegar a optar a desarrollar las capacidades de un chamán. En la cultura de los indios araucanos de las pampas chilenas y argentinas, se incita a los chamanes que inician su preparación a conseguir por todos los medios esa visión interna. En la cultura araucana, el principal papel del chamán consiste en diagnosticar y curar las enfermedades y, por lo tanto, se considera esencial la visión interna.

Pero con independencia de la cultura en que nos desarrollemos, las consecuencias de la visión interna llegan a un mismo fin. El cuerpo físico es una construcción de energía que quizá no es tan esencial en última instancia como el campo de energía que lo envuelve.  El cuerpo físico es tan solo uno de tantos niveles de densidad donde se encuentra todo el campo energético de su existencia, un holograma que surge de campos de interferencia que contenemos.

Los desequilibrios que desencadenan una enfermedad, antes de estar en el plano físico están en nuestros campos energéticos, donde tenemos la posibilidad de intervenir en consciencia hacia la regulación o en inconsciencia hacia la enfermedad.

Este desequilibrio energético aparece con anterioridad en semanas o meses antes de llegar a ser una enfermedad clínica.

Este funcionamiento está contenido por unos planos con estructuras geométricas y puntos energéticos para ser equilibrados, mecanismos de actuación, activando procesos de autoequilibrio y por ende sanación. Esto es muy importante, ya que la dependencia en el 100% de la curación la hemos cedido a técnicas y aparatología cada vez más sofisticadas, sin optar por las capacidades intrínsecas y claves milenarias para la autocuración.

La obtención y desarrollo de estas capacidades están a nuestro alcance, sí, aunque no se regalan, ni se obtienen por medio de una pócima psicodélica con garantía de acceso a otras realidades.

El acceso a una realidad energética nos abre dimensiones y conexiones donde el ser humano ha habitado desde épocas milenarias. Este acceso era solo para unos pocos, que eran elegidos para desarrollarlas, ya que se necesitaba tener un estatus diferenciador y una distribución de tareas. Hoy, sin embargo, lo importante es diferenciar posibilidades reales de ilusas imaginaciones o deseos megalómanos.

El proceso real es más bien una conquista, una evolución que aumenta nuestras posibilidades indiscutibles de acceso a otras realidades, que están con nosotros, que nacimos con ellas porque somos seres conscientes, conectados y capacitados; El proceso de obtención es un trabajo certero, prolongado e insistente. Es un camino, un “Do” como describen las artes marciales, Ken-do, Ju-do, Aiki-do y una lista larga de prácticas de desarrollo.

Sumar en nuestro haber técnicas y estudio es un acierto, no tenemos que renunciar a ninguna metodología que nos aporte beneficios en el restablecimiento de la salud integral. No tenemos que renunciar a nuestro poder personal y dejarnos seducir por una sola realidad, una en la que nos han contado y nos hemos creído que estamos impedidos para intervenir y mejorarla.

Saquemos los pies del tiesto porque además de ser mineral, vegetal, animal, somos humanos, otra cosa, movámonos por otros espacios, descubramos quiénes somos y lo que somos, escuchémonos y entremos en una visión interna de conexión que nos libere de limitadores de crecimiento o tener que pagar un peaje a feudos sospechosos.

¿Estamos preparados para descubrir la realidad?