Publicado el Deja un comentario

Fertilidad: Comprendiendo el Impacto del Estrés y la Salud Digestiva

En la clínica diaria podemos pensar que en la mayoría de los casos la base del problema a la hora de lograr un embarazo es la carencia de algún nutriente. Pero realmente ese no es el problema, sino la punta del iceberg. En la mayor parte de los casos esa carencia viene dada por una patología previa, un problema digestivo y, sobre todo, por situaciones de estrés mantenido en el tiempo que acaban consumiendo los recursos internos y además programando al sistema para que no permita el embarazo.

Debemos entender que una patología activa en cualquier aparato supone un desgaste para el organismo, que tratará de inflamar el tejido o de regenerarlo por todos los medios posibles, enviando allí todo el material y sustrato de reparación. De esta manera sacrifica y deja en carencia a otros órganos en los que, en ocasiones, se encuentran los tejidos ginecológicos.

En el caso de los problemas digestivos es más evidente aún, pues este tejido en mal estado no logrará realizar correctamente el proceso de digestión y absorción de los nutrientes, aun cuando la cantidad y tipo de alimento que se está ingiriendo sea el correcto. La propia microbiota intestinal, si no es la adecuada, puede convertir ese alimento que es adecuado en algo tóxico o impedir la absorción de

fertilidad

determinadas sustancias imprescindibles para el correcto funcionamiento de los órganos de reproducción.

Y, por otro lado, lo más repetido e invisible, el estrés mantenido en el tiempo. Esta situación obliga al organismo a realizar cambios en el reparto energético y en el equilibrio hormonal a favor del sistema nervioso, para lograr mantener los sistemas de estrés o resolución activos bajo uno o varios estresores presentes. Esto permite al sistema nervioso obtener más energía, lo que es prioritario para nosotros, y de forma paralela surge una carencia de energía o sustratos en determinados tejidos. Dependiendo del terreno de la persona, esta carencia puede ser en el sistema reproductor, impidiendo así que se produzca los procesos de fertilidad.

Por tanto, es imprescindible lograr la resolución y equilibrio de los sistemas prioritarios como el sistema nervioso y atender a los periféricos y al sistema hormonal antes de centrarse en los tejidos del sistema reproductor. Estos tejidos siempre van a ser secundarios en los procesos de fertilidad, aunque la mirada convencional les preste atención exclusiva en dichos procesos.

Por Fernando Aparicio

 

Publicado el Deja un comentario

Guía Completa sobre la Dieta Hipotóxica: Alimentos y Beneficios para Tu Salud

DIETA HIPOTÓXICA

En este breve artículo de hoy voy a dar unas pautas de alimentación de la dieta hipotóxica, que no es otra cosa que una forma de alimentarnos, de darle al cuerpo lo que necesita. En otras palabras, dar los alimentos necesarios, “limpios” y fáciles de digerir para nutrir correctamente a una persona.

Si aportamos alimentos bajos en toxinas nuestro cuerpo va a estar más descargado de ellas y será más fácil eliminar las que ya teníamos acumuladas en capas más profundas del organismo. Por otro lado, al simplificar la digestión podemos aprovechar la energía del organismo en:

dieta hipotoxica

  • Drenaje de las toxinas.
  • Regeneración de los tejidos.
  • Equilibrio del sistema inmune.
  • Eliminación de bacterias, virus y demás microorganismos…

Ahora bien, para lograr este objetivo es necesario puntualizar dentro de cada grupo de alimentos algunas pautas alimentarias.  Vamos a ello:

Hidratos de carbono:

  • Verdura si, de todo tipo.
  • Fruta: evitar frutas deshidratadas como las pasas, orejones, dátiles…
  • Hortaliza: evitar tomate, berenjena, pimiento.
  • Cereales: sin gluten…
  • Se pueden tomar: arroz, quinoa, trigo sarraceno, mijo y amaranto.

Proteínas:

  • No conviene mezclar diferentes tipos.
  • Y deberíamos evitar: marisco, embutido, vísceras, lácteos… entre otros.

Grasas:

  • Sí tomar: semillas, frutos secos, y aceites vegetales (oliva, girasol y lino) primera presión en frío. No refinados.
  • Las vegetales: no tomar margarinas (grasas hidrogenadas), cacahuetes ni anacardos.
  • Vegetales: mejor de temporada, de la zona y biológicos.

Otros alimentos que quitamos:

  • Azúcar (blanco, moreno, panela, miel…).
  • Lácteos y derivados (yogur, queso, nata, bechamel, flanes…).
  • Refrescos.

Aditivos, salsas y complementos:

  • No tomar edulcorantes artificiales: sacarina, aspartamo…
  • No tomar sal refinada.
  • No tomar sulfitos (vinagre, vino).
  • No tomar alimentos que lleven levaduras (también bebidas, ej.: cerveza o vino).
  • No tomar alimentos que lleven colorantes, saborizantes, conservantes ni potenciadores del sabor.
  • No tomar pastillas tipo avecrem.
  • Se pueden tomar especias, salsa de soja, vinagre de manzana, sal sin refinar.

dieta hipotoxica

En ocasiones no queremos seguir una dieta por un tiempo prolongado, por lo que también podríamos optar por opciones como la monodieta hipotóxica, que consiste en consumir sólo un tipo de alimento durante todo el día, cada vez que se sienta hambre.

Lo ideal es hacer la dieta hipotóxica y algún día hacer una monodieta, por supuesto siempre pautado por un profesional. Por ejemplo, existen monodietas:

  • De crudos
  • De frutas
  • De cereales
  • De zumos
  • De caldos

Recordemos que los “pequeños cambios en tu vida, producen grandes avances hacia tu destino.”

Por Andrea Bretones