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Aumento exponencial de la demencia para 2030 y 2050

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado a conocer unas alarmantes estadísticas sobre la demencia en todo el mundo. Según sus datos, actualmente más de 55 millones de personas viven con demencia, y se espera que en 2030 esa cifra aumente a 78 millones y a 139 millones para el año 2050.

Este trastorno afecta principalmente a personas mayores de 65 años, con un 8,1% de mujeres y un 5,4% de hombres en esta franja de edad. Aunque recientemente ha salido a la luz, el caso de un joven chino de 19 años con esta patología.

Las enfermedades neurodegenerativas incluyen numerosos procesos y definimos enfermedades neurodegenerativas aquellas patologías, en las que se produce una disfunción progresiva del Sistema Nervioso Central.

De acuerdo con el National Institute of Neurological Disorder and Stroke Study hay más de 600 entre las que destacan por su alta prevalencia y gravedad, la Enfermedad de Alzheimer, la Enfermedad de Parkinson, la Enfermedad de Huntington y la Esclerosis Lateral Amiotrófica.

El desafío sanitario y socioeconómico es casi insostenible. Debemos aplicar individualmente un sistema de prevención basado en la eliminación de los factores de riesgo tanto bioquímicos como conductuales. Tóxicos, alimentos, hábitos, entorno son algunos de los que más impacto han demostrado.

Cantidad de personas con demencia en el mundo

Es necesario tomar medidas para prevenir el aumento exponencial de la demencia en los próximos años. La concienciación y la educación son fundamentales para poder reducir los factores de riesgo, como la obesidad, la hipertensión arterial y la diabetes.

Además, la actividad física y el entrenamiento cognitivo pueden ser útiles para prevenir la aparición de la demencia.

Para evitar este envejecimiento cerebral y ganar capacidad mental y emocional tenemos que intervenir en aspectos directamente relacionados con la neurología desde el cuerpo y el alimento.

Por ello, desde IEN hemos diseñado nuestra formación Neuronutrición y Práctica Física, para profesionales y personas que quieran aprender la relación entre el funcionamiento cerebral, cognitivo y bioquímico desde una base científica.

Un programa intensivo con diferentes bloques temáticos que te permitirán hacer un recorrido por los procesos cerebrales y los desajustes metabólicos mientras realizas ejercicios físicos y prácticas que serán fundamentales tanto para el aprendizaje como para vivir la experiencia de la repercusión de las intervenciones en la mejora del organismo y de la esfera mental.

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La planta, esa gran desconocida

El ser humano vive junto a las plantas desde hace unos doscientos mil años, es decir, desde su aparición en la Tierra. Parece suficiente tiempo para conocer a alguien. Y, sin embargo, para nosotros no ha sido suficiente: no solo sabemos muy poco aún sobre el mundo vegetal, sino que seguimos otorgando a las plantas la misma consideración que les tenían los primeros homo sapiens.

 

Pongamos como ejemplo un gato, y vamos a describir sus características. ¿Qué podemos decir del gato? Que es inteligente, astuto, afectuoso, sociable, oportunista, ágil, rápido y a saber, cuantas cosas más. Ahora fijémonos en una planta, una encina, por ejemplo. ¿Qué podemos decir de una encina? Que es alta, robusta, nudosa ¿y qué más?

 

En el mejor de los casos, podremos añadir unas cuantas características estéticas, algunas morfológicas y en todo caso de su utilidad. En cualquier caso, no le asignaremos ningún atributo ligado a su dimensión social, no le atribuimos ningún tipo de inteligencia.

 

Sin embargo, hay algo que no encaja. ¿Cómo es posible que un individuo vivo,

asensorial, estúpido, sin actitudes sociales e incapaz de mantener relaciones con el entorno haya sobrevivido y evolucionado? Si esto fuera así, la elección natural las habría descartado hace tiempo.

 

Ahora bien, las plantas están dotadas de sensibilidad, tejen relaciones sociales complejas y se pueden comunicar entre ellas y con los animales.

 

¿Qué son en verdad las plantas y cómo están hechas?

 

El ser humano, como cualquier otro animal, posee órganos únicos y es, por tanto, un ser indivisible. Las plantas, en cambio, son organismos sésiles (es decir, que no pueden desplazarse) y por eso han evolucionado de manera distinta, construyendo un cuerpo modular, carente de órganos únicos. El motivo de esta “solución” es evidente: un depredador herbívoro que arrancase un órgano cuya función no pudiera llevarse a cabo en otra parte de la planta provocaría al instante su muerte.

 

Esta es una diferencia sustancial con respecto al mundo animal, no son ni más ni menos evolucionadas simplemente, escogieron una línea evolutiva distinta.

 

Las plantas son en definitiva seres divisibles, dotados de numerosos centros de mando y con una estructura reticular no muy distinta a la de internet.

 

En un futuro cercano, será cada vez más importante conocer bien las plantas.

 

De ellas ha dependido nuestra existencia sobre la Tierra (sin la fotosíntesis nunca se habría creado el oxígeno que posibilita la vida de los animales del planeta) y de ellas depende hoy nuestra supervivencia. No olvidemos que son el origen de las fuentes energéticas (combustibles fósiles).

 

Si quieres aprender más sobre los elementos y las fuerzas de la naturaleza que rigen las plantas y que te permitirán asociarlas a los recursos medicinales que nos ofrecen, no te pierdas nuestra formación en Alquimia Vegetal.

 

Una formación para ampliar tu percepción y conocimientos físicos y energéticos del reino vegetal, porque si eres capaz de observar cómo es una planta podrás saber para qué sirve, y para ello te proponemos aprender una nueva forma de mirar e interpretar.