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Maleta de la doula, qué llevamos y porqué

y Paloma Ortiz. Fundadoras de Pequeños Maestros.

Hace poco os compartíamos en el blog de Mamifit qué meter en las maletas de la mamá y de la pareja cuando vais al hospital de parto. Hoy os queremos compartir qué metemos nosotras como doulas en nuestra maleta.

Maleta de la doulaSiempre solemos tener dos maletas:

  1. Una en casa de la familia que acompañamos por si el parto nos pilla muy lejos de nuestra casa y sólo nos da tiempo a ir a esa casa.
  2. Otra en nuestra casa por si nos pilla en casa o cerca.

De esta manera nos aseguramos que el día del parto vamos a tener todo lo que necesitamos para acompañar a esa familia. Cómodas, alimentadas, hidratadas y tranquilas.

Esto ha sido un aprendizaje de años. Cuando empezamos los acompañamientos en Pequeños Maestros, Paloma y yo cometimos algunos errores que a día de hoy nos  hacen reír muchísimo. Uno de ellos era que con la emoción del momento, yo me iba corriendo al hospital como me pillara, y daba la casualidad de que los partos siempre me pillaban con el pelo muyyyyy sucio (pero muy sucio) y me tenía que pegar a veces 2 días así en el hospital (lo que no da muy buena imagen que digamos).

Paloma, la primera vez que hizo un acompañamiento, se llevó en su maleta de doula cosas como para operar de apendicitis, pero no se llevó ropa de recambio, así que cuando se metió en la ducha con la mamá y se empapó hasta las bragas, ¡imaginad cómo se sintió el resto del parto sin ropa seca de recambio!

Otro error frecuente es no llevar dinero en efectivo, y cuando son las 3 de la mañana y te mueres por comer algo, la cafetería está cerrada y las máquinas sólo aceptan monedas. Créeme, los ruidos de la tripa a veces han superado a los gritos del expulsivo…

Maleta-de-la-doula

Por todo esto, queremos compartir lo que nosotras nos llevamos a los partos. Aquí cada maestrillo su librillo. Yo os cuento lo que nos gusta llevar a nosotras en Pequeños Maestros:

– Neceser, zapatillas cómodas, calcetines gordos, ropa cómoda y ropa de cambio (mucha ropa de cambio. A veces los partos se alargan varios días).

– Dinero en efectivo.

-Comida como barritas energéticas,  fruta, frutos secos. Lo que más os de energía y no sea perecedero (estamos trabajando muchas horas y necesitamos reponer fuerzas).

-Agua, bebida isotónica.

– Móvil y cargador de móvil.

– Y nuestra maleta que es para el cuidado de la mamá:

* Aceite de almendras para dar masajes oxitócicos.

* Aceite esencial de menta (por dos motivos, el primero es que si la mamá tiene ganas de vomitar o náuseas , a veces con olerlo se pasa. El segundo es que en la parte del expulsivo puede animar las contracciones si se han parado).

* Intentamos llevar olores, que a la mamá le recuerde momentos bonitos y de felicidad, que la lleven a sitios seguros y de placer. Esto previamente lo hablamos con ella, y a veces prefiere llevarlo ella.

* Muselinas para mojarlas y poder aliviar el calor de la mamá en ciertos momentos.

* Abanico.

Coaching en maternidad / Formación doulas

Empezamos el 21 de septiembre de 2019

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Entrevista Javier Guzmán director de Justicia Alimentaria: «El hambre es un problema político»

«La seguridad alimentaria nos dice que toda persona debe tener acceso a una alimentación sana y equilibrada pero no dice nada de quién debe producir esos alimentos, ni de qué manera, ni a través de qué circuitos de comercialización. La Soberanía Alimentaria sí lo hace y, además, detalla cómo hay que llevarlo a cabo. En este sentido es un concepto más fuerte políticamente y por tanto más transformador».


Javier Guzmán director de Justicia AlimentariaJavier Guzmán es el director de Justicia Alimentaria, una asociación que defiende la necesidad de cambiar el sistema agroalimentario actual, que oprime y expulsa a las comunidades rurales, y destruye el medio ambiente. Hemos tenido una interesante conversación con él.

IEN: ¿Cómo surgió Justicia Alimentaria?

Javier Guzmán: Nacimos en el año 1987, un grupo de estudiantes y profesores de la Facultad de Veterinaria de la Universitat Autónoma de Barcelona crearon una asociación independiente para colaborar con países de América Latina y África en la mejora de los sistemas de salud animal y producción ganadera de pequeña escala, en ese momento se llamó Vetermón y después Veterinarios sin Fronteras. Con el tiempo fuimos evolucionando desde una concepción muy técnica del derecho a la alimentación hacia una visión en la que entendemos que el hambre es un problema político y que debíamos transformar la organización para poderlo abordar.

IEN: Habláis de Soberanía Alimentaria, ¿nos podrías explicar en qué consiste?

Javier Guzmán: La soberanía alimentaria es un concepto que fue introducido en 1996 por Vía Campesina en Roma, con motivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La sociedad civil fue llamada a contribuir a la Cumbre Mundial de la Alimentación en un foro paralelo, el Foro Mundial por la Seguridad Alimentaria, durante el cual la Vía Campesina lanzó este principio de la Soberanía Alimentaria. La seguridad alimentaria nos dice que toda persona debe tener acceso a una alimentación sana y equilibrada pero no dice nada de quién debe producir esos alimentos, ni de qué manera, ni a través de qué circuitos de comercialización. La Soberanía Alimentaria sí lo hace y, además, detalla cómo hay que llevarlo a cabo. En este sentido es un concepto más fuerte políticamente y por tanto más transformador. Es una respuesta a favor de poner por delante el derecho a la alimentación de las mayorías, de su control democrático y la apuesta por un mundo rural vivo enfrentado al actual modelo neoliberal basado en la exclusión y el oligopolio de algunas grandes empresas que perpetúan el hambre, y son causantes directos de la actual crisis climática.

IEN: Realmente la labor que estáis desarrollando es de vital importancia para dar visibilidad y defender la agricultura, a los agricultores, la alimentación natural… ¿con qué problemas os estáis encontrando?

Javier Guzmán: Sabemos que enfrentamos un modelo hegemónico alimentario con importantes intereses y por eso vamos encontrando diferentes problemas, dependiendo del lugar que trabajamos, que pueden ir desde presiones de empresas, dificultad para que nuestras campañas aparezcan en medios públicos, o para que puedan llegar a los parlamentos y órganos de decisión, y  en algunos países, situaciones aún más serias.

Javier Guzmán director de Justicia AlimentariaIEN: Estáis presentes en diferentes comunidades españolas y a nivel internacional en Honduras, Cuba, Uganda, Guatemala… ¿Dónde estáis observando que existe una mayor concienciación?

Javier Guzmán: Bueno, es difícil decir, depende mucho del contexto y circunstancias de cada país. En algunos países con más dificultades trabajamos directamente con comunidades campesinas luchando por el acceso al derecho a la alimentación y el control de los recursos, y en otros países de renta media, como RD Dominicana, pues vemos como la conciencia sobre los problemas que causa el modelo de alimentación globalizado está en aumento y comienzan a existir cada vez más  organizaciones y alianzas sociales que lo tienen en agenda

IEN: ¿Qué se puede hacer para lograr una mayor concienciación en torno a los alimentos y el medio ambiente?

Javier Guzmán: Para nosotros lo más importante es trabajar en 3 frentes. Por un lado, poder difundir información veraz al máximo de población, por otro lado crear alianzas con organizaciones de la sociedad civil para que las propuestas sean más compartidas y tengan fuerza, y por otro lado, trabajar sobre el cambio en las prácticas, es decir demostrar que un modelo alternativo de producción y consumo es posible, por eso trabajamos en la puesta en marcha de proyectos agroecológicos, mercados locales, circuitos cortos, compra pública de alimentos, etc..

IEN: Actualmente tenéis varias campañas activas una de ellas, “Dame veneno” centrada en la alimentación que nos daña y nos enferma, ¿cómo se está desarrollando?

Javier Guzmán: Para nosotros es una campaña muy importante, porque tenía como objetivo primero  y que pensamos que se ha logrado, el abrir un debate en el estado español sobre el impacto de la alimentación procesada en la salud, sobre todo de las poblaciones más vulnerable, y poner encima de la mesa políticas y propuestas para revertirlo. En esta última parte vamos más lentos, aunque hemos logrando algunos éxitos, como la aprobación en Catalunya del impuesto a las bebidas azucaradas, y seguimos trabajando por una regulación sobre la publicidad alimentaria infantil, etiquetados, etc…

IEN: De todas las campañas que habéis desarrollado en España, ¿cuál es la que ha llegado a más ciudadanos?

Javier Gúzman: No sabría decir, quizá la que más llegó fue la campaña de 25 gramos sobre el consumo de azúcar. Fue un momento dónde el azúcar en nuestro país tenía aún muy buena fama y estaba muy protegida por la industria y administración pública, y tanto el mensaje como los instrumentos que utilizamos, llegaron a muchos millones de personas, y pensamos que ha servido para que mucha gente tome conciencia sobre este asunto que estaba silenciado, como está también oculto la amenaza de la carne procesada y en eso estamos ahora. Anosotros nos gusta decir que encendemos luces, y abrimos ventanas en habitaciones que estaban muy oscuras.