Publicado el Deja un comentario

Receta de Agua de Arcilla Blanca. Antiinflamatoria y digestiva

Receta de arcilla blanca

El empleo de tierras, minerales y arcillas con objetivos medicinales se remonta a los inicios de la humanidad. No solo el ser humano utiliza las tierras y arcillas como remedios de purga o mejora de digestiva, también muchos animales de forma instintiva lo ingieren buscando mejorar la acidez estomacal o para eliminar algunos parásitos.

Receta de arcilla blancaHipócrates, Avicena, Paracelso y Sebastian Kneipp, son padres de la medicina que estudiaron y recomiendaron el uso terapéutico de las arcillas. Uno de los factores más importante de su uso interno es la cantidad de minerales altamente disponibles. Magnesio, potasio, calcio, manganeso, silicio… son algunos de los más carentes hoy en día en nuestro organismo y muy presentes en las arcillas que los poseen como fuente mineral.

Además de esto, la arcilla blanca posee poderosas funciones desintoxicantes intestinales, desinflamatorias, digestivas, catalizadoras de procesos metabólicos, revitalizadoras generales e, incluso, analgésicas.

Existen múltiples formas de usar las arcillas, desde emplastos, cataplasmas o mascarillas, hasta su uso interno ingiriéndolas. Es para este último uso que vamos a proponer una receta sencilla con arcilla blanca que es antiinflamatoria y digestiva. Servirá para mejorar la acidez por ardor estomacal, estreñimiento, gases y flatulencias o dolores abdominales. Se trata de una receta natural muy fácil de elaborar en casa.

Receta de agua de arcilla blanca de uso interno. Cómo se prepara y consume.

*Bastará con utilizar una pequeña parte diaria de arcilla blanca como una cucharadita de café.

*La disolvemos en medio vaso de agua agitando hasta que quede un agua blanca. Dejamos reposar toda la noche para ingerirla por la mañana al levantarnos.

*Al beberla veremos que la arcilla se ha precipitado al fondo y el agua está turbia. Este agua es la que debemos beber descartando la arcilla que queda en el fondo.

*Podemos ir aumentando la cantidad de arcilla o introducir esta misma receta antes de dormir para mejorar así los beneficios.

Publicado el 1 comentario

Par Biomagnético y el equilibrio ácido-base

Vivimos en un planeta maravilloso, lleno de vida y misterio. De su interior aflora una fuerza que mantiene y entretiene a todo organismo, se trata de la fuerza electromagnética. Por medio del Par Biomagnético podrás experimentarla a través del cuerpo humano.

En efecto, nuestro planeta es un poderosísimo imán. Todos los seres que habitamos en esta gran casa y laboratorio necesitan de esos campos electromagnéticos para subsistir. Nuestro cuerpo, de la misma manera, es un  compendio de campos de fuerzas magnéticas y eléctricas. Comprender esto es fundamental para hacerse del sistema de Par Biomagnético. Por ejemplo, entre otros elementos, este compendio de campos de fuerzas otorga un pH concreto a cada órgano, a cada estructura, que lo mantiene en unos óptimos de funcionamiento. Por diversas causas los valores de pH se distorsionan alterando con ello el terreno. Este terreno puede variar hacia una acidez o una alcalinidad, siendo aprovechado por diversos microorganismos para multiplicarse y mantener ese desequilibrio, ya que a ellos les interesa, como es lógico.

Par biomagnético
Estudia Par Biomagnético con la formación especializada que te proponemos en nuestra escuela con Juan Carlos Gálvez.

A los virus y a los hongos les gustan los terrenos desviados a la acidificación, y las bacterias y los parásitos viven encantados en zonas desviadas a la alcalinidad. Y aquí es donde se inicia un conjunto inabarcable de patologías, síndromes y alteraciones funcionales, donde el sistema endocrino, inmune y el aparato digestivo son  los más perjudicados. Con esto no estoy diciendo ni mucho menos que sean los culpables, simplemente que aprovechan zonas y momentos donde nuestro organismo no los puede mantener en un sano equilibrio.

¿Por qué se producen esas micro alteraciones de pH? Por un traumatismo, por una intoxicación, por malos hábitos, por causas puramente emocionales, y un largo etcétera.

¿Qué ocurriría si pudiera restablecer el equilibrio de pH local? Sencillamente que el terreno ya no sería propicio ni idílico para el desarrollo de esos microorganismos.

¿Cómo podría hacerlo? Utilizando la misma energía que mantiene y equilibra la vida y concretamente el pH, que es la fuerza electromagnética. Utilizando imanes con una potencia determinada movemos cargas, concretamente H+ y OH. El polo positivo de un imán atraerá al OH (su contrario) y repelerá al H+ (su igual). Exactamente igual pero al revés, ocurrirá con el polo negativo de dicho imán. Esto es debido a la Ley de cargas de un campo electromagnético.

Curso Par Biomagnético

10, 17 y 24 de mayo de 2019

La importancia de utilizar dos imanes es crucial para no alterar el conjunto. Si en un punto hay un desvío hacia la alcalinidad, en otro punto habría un desvío hacia la acidez, ya que las cargas no pueden desaparecer, si en un lado hay más de una, en otro tendrá que haber más de la otra.

Este es el secreto en el fundamento del Par Biomagnético. Es un sistema que detecta y clasifica las alteraciones de pH del organismo. Una vez detectadas se reequilibran impactando con imanes en ciertas zonas del cuerpo, haciendo que el cuerpo recobre el equilibrio ácido-base y por consiguiente la eliminación de patógenos de haberlos, o dificultando su futuro desarrollo.

Si utilizamos un sencillo método kinesiológico, podemos ver con nuestros propios ojos cuáles son los pares candidatos (las zonas desequilibradas). Una vez localizados se impactan con el polo adecuado del imán, y empezamos a recuperar nuestro equilibrio, que no es otra cosa que nuestra salud.

Con un fundamento físico irrebatible, utilizando la energía del propio planeta, representado en este caso por el reino mineral (concretamente el neodimio, imán de alta potencia y bajo peso),  base en torno a la cual surge y evoluciona la vida, te invito a que experimentes conmigo esta técnica sencilla de aprender y altamente efectiva. Todos tenemos la capacidad y la obligación de velar por nuestra salud.