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Joaquín Araujo: «Hace muchos años propuse que sanidad y medio ambiente fueran un único ministerio» 

Joaquín Araújo

Joaquín Araújo es uno de los fundadores del movimiento ecologista en España. Firme defensor de la naturaleza, es autor de múltiples libros, director y guionista. Premio Nacional de Medio Ambiente, hemos tenido la suerte de haber hablado con él.


Joaquín Araújo IEN: ¿En qué estado actual se encuentra el movimiento naturalista?

Joaquín Araújo: Tras cincuenta años perteneciendo al mismo, puedo asegurar que mejor que en cualquiera de las etapas anteriores. Las ONGs se han consolidado, han incrementado mucho el número de afiliados. Se escribe mucho sobre la NATURA, también se hace más radio, más documentales que antes. Esto no quiere decir, sin embargo, que estemos en el nivel necesario.

IEN: Justicia medioambiental, respeto por la naturaleza y recursos naturales, ¿cómo de alejados se encuentran de la sociedad?

Joaquín Araújo: Todavía la sociedad es analfabeta en casi todo lo relacionado con la vida espontánea. Todavía los delitos contra el ambiente son plaga y solo se juzgan el uno por mil y se condena al uno por diez mil. Lo dramático es que casi todos excluyen de sus consideraciones que la NATURA nos asiste en todo lo esencial. No deberíais usar la palabra recursos porque son regalos básicos, esenciales sin los que resulta imposible forma alguna de bienestar. Ni siquiera se puede pensar sin lo que la NATURA pone a nuestra disposición. Para respetar hay que conocer, admirar y valorar. Son demasiado pocos todavía los que se comportan correctamente con sus hijos y nietos a los que están robando sus posibilidades de supervivencia.

IEN: Según como está montada la sociedad actual en la que existe un consumo excesivo, desperdicio de alimentos, desapego de lo rural y en consecuencia de la naturaleza y su significado, ¿nos quedan esperanzas de cambio? 

Joaquín Araújo: Pocas, pero nos quedan. Entre otras cosas porque el cambio climático está demoliendo a este planeta. Pero además hay que considerar que la degradación ambiental a quien más afecta es a nosotros mismos. Creo en el todavía estamos a tiempo. Eso sí conviene cuidar esa idea como si fuera la última.

IEN: ¿Cuáles son los principales hábitos que debería modificar el ciudadano para ser más responsable con los recursos naturales?

Joaquín Araújo: Por supuesto consumir menos y mejor. Nada proporciona más libertad y salud que la austeridad voluntaria. Hay que viajar menos, caminar más. Hay que dejar de comer tanta carne. Hay que usar mucho menos las redes e internet. Hay que ver mucha menos televisión y mucho más paisaje. Hay que abandonar estos máximos de comodidad para ser solidarios con el futuro.

IEN: No dudamos de que la medicina convencional tiene unos aspectos fantásticos. Pero el sistema de salud convencional fundado en la represión sintomática, la administración de fármacos de forma crónica y la dependencia del ciudadano de sistema sanitario ¿es sostenible?

Joaquín Araújo:  Nada de lo convencional y mayoritariamente asentado en estos momentos en nuestras sociedades resulta sostenible. Todo pretende crecer sin límites. La capacidad que tiene la industria farmacéutica de manipular es tremenda. La salud pasa por mejores alimentos, más naturalización y desde luego más coherencia. No acaban de comprender que todas las formas de contaminación acaban también en nuestro organismo. La evolución del cáncer y de las alergias proclaman que lo que hiere o mata a la NATURA también lo hace con los cuerpos humanos.

IEN: En ocasiones encontramos una gran distancia en las personas que están preocupadas e involucradas por la ecología y sin embargo no cuestionan/cambian su mirada hacia la salud. ¿Cree que el autocuidado y la autogestión de la salud forma parte del ecologismo?

Joaquín Araújo:  No solo lo creo. El ecologismo inicial era, ante todo, una demanda de ámbitos más saludables para los trabajadores de minas e industrias químicas. Quien cuida, atalanta, a la NATURA se está cuidando. Si mantienes tu salud contribuyes a la salud del conjunto de lo viviente. Nuestras medicinas son muy caras también para el medio ambiente. Es más, no hay dos tipos de salud, tanto la nuestra como la del derredor van de la mano. Hace muchos años propuse que SANIDAD y MEDIO AMBIENTE fueran un único ministerio.

 

 

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Alimentación y emociones, fuerte conexión

Alimentación y emociones es un tema apasionante. El vínculo entre uno y otro es sumamente estrecho y a su vez un gran desconocido para muchos, o algo de lo que no se es muy consciente.

Cuando hablamos de alimentación es habitual pensar en una necesidad de saciar el hambre o de cuidar la salud a través de un determinado tipo de dieta, pero la alimentación es algo mucho más complejo que se entrelaza con fuerza con las emociones.

Alimentación y emocionesNuestro cerebro es muy sensible a la presencia o ausencia de determinadas sustancias, lo que nos predispone a actuar de una manera u otra. Seguro que te has sentido más de una vez arritado/a por no tener café, chocolate, patatas fritas o algo dulce a tu alcance. Y seguro que si lo piensas, más de una vez te has sentido reconfortado/a tomando un consomé calentito, una buena raja de sandía o una refrescante ensalada.

Hay ciertos alimentos que por sus cualidades energéticas y consumidos en exceso potencian en nuestro organismo una reacción emocional negativa; nos hacen más irascibles, impacientes y enfadados a pesar de que parece que nos calman al instante, algo que es solo un espejismo. Este es el caso del café o el alcohol. Utilizar la comida como escape o analgésico de determinadas situaciones o emociones es algo más que habitual en la sociedad actual.

La calidad de nuestra sangre depende de la alimentación y de la capacidad de nuestro organismo de asimilación, transporte y eliminación. Cuanta más calidad tenga nuestra sangre, más claridad emocional tendremos. El hígado se encarga de la eliminación de tóxicos, si nuestra alimentación está cargada de tóxicos, grasas saturadas, fritos, alimentos desnaturalizados, comida en exceso…, no va a poder realizar bien su función. El resultado de este exceso puede ser que nos sintamos irritables, nerviosos o con ansiedad, algo que se suele manifestar en gritos, mal humor o malas contestaciones y que puede llevarnos a enfermar.

Pero a su vez casi todas las alteraciones emocionales tienen un reflejo en el modo en que nos alimentamos. Si te paras a pensar un momento seguro que para ti hay una serie de alimentos que están asociados a afectos placenteros, recuerdos entrañables, ternura… De ahí que cuando se necesita aliviar la tristeza o pena se tienda a consumir ese alimento especial que hace sentir bien al rememorar recuerdos bonitos.

La alimentación y las emociones están tan unidos que en caso de sufrir algún problema tanto alimenticio como emocional sería un error no tener en cuenta esta sinergia de fuerzas, por supuesto sin dejar de analizar otros factores. Como muy bien y sabiamente dijo el filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach, “Somos lo que comemos”. No hay nada como comprobar de que forma cambia el carácter cuando se modifica la dieta. De eso no nos cabe ninguna duda.