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Mermelada natural de ciruela con agar-agar

Mermelada natural de ciruela con agar-agar

Elaborar en casa una deliciosa mermelada natural es muy fácil. Os traemos una receta saludable muy rica en fibra de la naturópata Andrea Bretones, profesora de nuestros cursos de Herbodietética y Naturopatía. Se trata de una mermelada de ciruela con agar-agar que es irresistible.

Mermelada natural de ciruela con agar-agarYa os hemos hablado más veces en este blog del agar-agar, un alga muy interesante en la cocina por sus virtudes nutricionales y su versatilidad como espesante.  Os queremos proponer otra receta saludable con agar-agar, sencilla y rápida de preparar que os va a permitir introducir en vuestra despensa una mermelada de ciruelas que no tiene nada que ver con las mermeladas comerciales. En esta ocasión hemos utilizado ciruelas pero realmente podéis utilizar cualquier otra fruta: pera, melocotón, papaya… ¿Nos ponemos a ello?

Los ingredientes que necesitas
  • 2 gr de agar-agar en polvo.
  • 250 ml de agua mineral.
  • 500 gr de ciruelas bien maduras.
  • 1 cucharadita de zumo de limón.
  • Panela o azúcar integral al gusto, aunque realmente no es necesario ya que las ciruelas maduras va a aportar un dulzor muy agradable.

 

Mermelada natural de ciruela con agar-agar¿Cómo preparar la mermelada con agar-agar?
  1. En una cazuela, pon las ciruelas peladas y troceadas añade el agua y pon a cocer con el zumo de limón. Remueve con frecuencia.
  2. Añade el agar-agar en polvo.
  3. Remueve muy bien hasta que notes que empieza a espesar.
  4. Retira del fuego y tritúralo con la batidora o déjalo tal cual si te gusta encontrarte trocitos en tu mermelada.
  5. Vierte la mezcla en un tarro y deja enfriar en la nevera para que coja consistencia y ¡a disfrutarla!

 

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Vivir sin plásticos. Entrevista Patricia Reina y Fernando Gómez

«Creemos que es hora de pasar a la acción. Falta compromiso por todos los lados. Los productores y las grandes superficies se justifican diciendo que ponen a la venta lo que los clientes solicitan. Los consumidores dicen que las grandes superficies no lo ponen nada fácil para comprar sin generar residuos. Nos echamos la culpa los unos a los otros y así no vamos a ningún lado.»


Vivir sin plásticos. Patricia Reina y Fernando GómezPatricia Reina y Fernando Gómez son pioneros en España en mostrar que sí que es posible vivir sin plásticos. Ellos se consideran «aprendices del minimalismo residual» y desde 2015 decidieron empezar a eliminar el plástico de sus vidas y a contárnoslo a través de su blog. También han publicado un libro Vivir sin plásticos, en el que ofrecen consejos, experiencias e ideas para darle un respaldo al planeta.

 

IEN: Vosotros sois pioneros en la lucha contra el plástico en España, ¿vivir sin plásticos en esta sociedad es posible?

Patricia y Fernando: Sí, se puede vivir sin utilizar plásticos desechables y sin generar residuos plásticos. Nosotros cuando hablamos de “vivir sin plástico” nos referimos principalmente al plástico de usar y tirar. En nuestra casa apenas hay objetos de plástico, y si tenemos que reemplazar alguno buscamos una alternativa sin plástico. Eso sí, tenemos ordenador, móviles, bicicletas, cámaras de fotos, electrodomésticos,… con componentes de plástico. En realidad no tenemos nada en contra del plástico en sí, sino contra del mal uso que se hace de él. Se debe utilizar para objetos de muy larga duración y no para desechables pero, al ser tan barato, hasta los objetos de larga duración se tratan como si fueran desechables. Dependiendo de dónde vivamos y nuestras circunstancias personales puede ser más o menos factible, pero poniendo un poco por nuestra parte se puede reducir muchísimo su uso. Nosotros hemos conseguido quitarnos un 99% del plástico desechable que teníamos antes de comenzar.

IEN: En 2015 empezasteis con vuestro blog “Vivir sin plásticos”, ¿qué os hizo cambiar vuestro estilo de vida y decidir dedicaros a concienciar e informar sobre el peligro de los plásticos?

Patricia y Fernando: Siempre hemos sido personas con inquietudes medioambientales y generar muchos desechos nos hace sentir fatal. Muchas veces imaginamos la cantidad de residuos que una sola persona puede generar a lo largo de su vida y nos preguntamos dónde acabará todo eso. A pesar de todo, durante mucho tiempo nos dejamos llevar por el ritmo de consumo de la sociedad actual y nuestras bolsas de residuos plásticos se llenaban cada vez con mayor rapidez. Sin ser totalmente conscientes de ello, esto nos remordía por dentro. Reciclábamos todo, pero esto no nos limpiaba la conciencia ya que sabíamos que el plástico no se recicla fácilmente. Después de investigar y conocer la experiencia de otras personas que vivían sin generar basura en otros países y de darle unas vueltas, decidimos intentarlo. Abrir el blog vino de la mano de tomar la decisión.

 

 

«En realidad no tenemos nada en contra del plástico en sí, sino contra del mal uso que se hace de él. Se debe utilizar para objetos de muy larga duración y no para desechables pero, al ser tan barato, hasta los objetos de larga duración se tratan como si fueran desechables.»

Cada semana publicábamos una foto y una lista con los plásticos que no habíamos podido evitar. Subir estas fotos empezó siendo más una herramienta para nosotros que un arma de difusión. El blog desde un principio tuvo muy buena acogida y eso nos animó a continuar. Poco a poco fuimos contando qué alternativas habíamos encontrado, por qué es importante reducir el plástico de un sólo uso, etc. y el blog fue evolucionado.

IEN: ¿Y cómo habéis visto que ha evolucionado la sociedad en estos años que lleváis con vuestro blog?

Patricia y Fernando: Cuando empezamos mucha gente se sorprendía cuando les hablábamos de los problemas que acarrea el plástico desechable. En la actualidad hay mucha más concienciación que hace cuatro años, ya que los medios de comunicación han empezado a hablar mucho sobre ello, pero todavía queda muchísimo por hacer.

IEN: ¿Sentís que existe entonces una mayor sensibilización por parte de los consumidores? 

Patricia y Fernando: Las encuestas indican que más del 90% de la población es consciente del impacto medioambiental de los plásticos, pero esas mismas encuestas señalan que a la hora de comprar los ciudadanos tienen muy moderadamente en cuenta esto.

IEN: ¿Y con respecto a los productores?

Patricia y Fernando: Algunos productores han empezado a tomar algunas medidas, ya que los clientes empiezan a solicitar cambios y además por las normativas, pero no se está tratando con la urgencia que se necesita. Por ejemplo, la Comisión Europea tiene como objetivo que para el 2030 todos los envases de plástico que se pongan en el mercado tendrán que ser reciclables o reutilizables. ¿De verdad que tenemos que esperar tanto para algo tan básico? Creemos que es hora de pasar a la acción. Falta compromiso por todos los lados. Los productores y las grandes superficies se justifican diciendo que ponen a la venta lo que los clientes solicitan. Los consumidores dicen que las grandes superficies no lo ponen nada fácil para comprar sin generar residuos. Nos echamos la culpa los unos a los otros y así no vamos a ningún lado. Todos necesitamos poner de nuestra parte.

Vivir sin plásticos. Patricia Reina y Fernando GómezIEN: ¿Qué opináis sobre las bolsas biodegradables? ¿Son una buena opción?

Patricia y Fernando: La propia  Comisión Europea nos puede responder: «La mayoría de los plásticos actualmente presentados como biodegradables solo se degradan, en general, en condiciones específicas no siempre fáciles de encontrar en el medio natural y, por lo tanto, pueden también perjudicar a los ecosistemas (…).  La confusión puede llevar a los consumidores a actuar con negligencia en su eliminación, al suponer erróneamente que los objetos etiquetados como biodegradables se descomponen en poco tiempo en condiciones naturales.»

Además estos plásticos suelen estar producidos a partir de productos alimenticios. Aún imaginando que estos plásticos se pudieran biodegradar por arte de magia unos segundos después de su vida útil y que no dejaran rastro alguno en el medio ambiente, seguirían siendo un problema. Anualmente se producen más de 300 millones de toneladas de plástico en el mundo. ¿Qué cantidad de terreno haría falta para cultivar los productos que se necesitarían para manufacturar ese plástico? Debemos de tener claro que no se trata de cambiar un material por otro, sino de acabar con los productos de usar y tirar.

IEN: ¿Qué medidas pensáis que se podrían establecer para generar una mayor concienciación entre los ciudadanos?

Patricia y Fernando: Una buena medida sería lanzar campañas de concienciación estatales del tipo de las de concienciar sobre el uso del agua. Estas nos han hecho comprender a una gran parte de la población que no podemos derrochar el agua así como así, que todos podemos ahorrar agua en nuestras casas sin esfuerzo y que es por el bien común. Algo así haría falta. Tenemos que comprender que muchos de los problemas sociales y medioambientales de la actualidad se deben a la suma de pequeñas acciones individuales. El que yo utilice una bolsa de plástico parece no tener importancia, pero eso mismo piensan 160.000 personas cada segundo en el mundo (que son las que se utilizan cada segundo). Debemos entender que nuestras acciones son importantes, que todos podemos ser parte del problema o parte de la solución.

«Tenemos que comprender que muchos de los problemas sociales y medioambientales de la actualidad se deben a la suma de pequeñas acciones individuales. El que yo utilice una bolsa de plástico parece no tener importancia, pero eso mismo piensan 160.000 personas cada segundo en el mundo».

IEN: ¿Podríais compartir con nosotros un consejo casero sencillo para reducir el plástico que pueda ayudar y animar a nuestros lectores?

Patricia y Fernando: ¿Sólo uno? La compra a granel es un gran aliado para evitar el plástico, y por suerte cada vez hay más opciones y productos a granel. Lo principal es ir reduciendo el uso de plástico poco a poco. Empezar por lo fácil y, una vez que se tenga dominado, ir un poco más allá. Si nos planteamos eliminar todo el plástico de un golpe, lo más probable es que nos demos por vencidos antes de empezar. Hay que pensar que todo suma y que cada vez que llevemos una bolsa a la tienda, es una bolsa menos que puede acabar en el océano y que cada cápsula de café que no tomemos es una cápsula menos en el vertedero… así reduciremos nuestros residuos sin darnos ni cuenta. En realidad es mucho más sencillo de lo que parece.